En la muerte de Kevin Keegan, el inglés ganador del Balón de Oro en 1978 y 1979, la memoria rescata el 10 de abril de 1980, cuando el Real Madrid se midió al Hamburgo SV en la ida de las semifinales de la Copa de Europa. El rival alemán tenía en sus filas a Keegan, 'Mighty Mouse', un extremo derecho bajito y escurridizo considerado el mejor futbolista de Europa en ese momento.
El técnico del Madrid, Vujadin Boskov, sorprendió a todos alineando a dos laterales zurdos, José Antonio Camacho y Ángel Pérez García, y encomendó a este último la tarea de anular al extremo inglés. El plan funcionó a la perfección, Keegan probó de todo para desmarcarse pero Pérez García no se despegó de él en ningún momento, lo que dio como resultado un 2-0 para el Real Madrid en el Bernabéu, ambos goles de Santillana.
El inglés no pudo hacer nada contra el marcaje de Pérez García, que quedó en la memoria con la excelencia que años atrás había tenido el de Camacho a Cruyff. En ese momento, Keegan y el holandés eran los dos únicos jugadores de la historia que habían levantado el Balón de Oro de forma consecutiva.
Pérez García, que falleció en 2019, quedó para siempre en la memoria del madridismo y del fútbol europeo como el hombre que, durante noventa minutos, convirtió al mejor jugador del continente en un futbolista menor. Desde ese momento formó parte del Madrid de los García, el que sería derrotado en París al año siguiente en la final de la Copa de Europa ante el Liverpool.





