A rey muerto, rey puesto. Aunque hacer olvidar al Principito, que puso fin a sus ocho temporadas como rojiblanco convertido en el máximo goleador de la historia del club y en el más talentoso del Cholismo, sean palabras mayores. Kang-in Lee aterriza en el Atlético con la responsabilidad que implica heredar el 7 de Griezmann, pero también con la ilusión de seguir su camino a lo largo de los cinco años en los que vestirá su misma camiseta.
Por lo pronto, el surcoreano contará con el mismo aliado que alimentó la conversión de Antoine en un futbolista total, en campeón del mundo y en un aspirante al Balón de Oro, un Simeone que vuelve a tener el reto de disparar el potencial de lo que hasta ahora es un buen jugador de banda. Así, del mismo modo que fue puliendo el juego del francés tras cinco buenos años en la Real Sociedad pegado a la cal, Kang-in Lee se presenta ahora (con dos Champions bajo el brazo pese a su papel 'residual' en las conquistas del PSG) como el nuevo aspirante a ser moldeado en estrella.
No resulta casual por tanto que el gran icono de Corea del Sur (el anuncio de su fichaje a las 10.00 de la mañana de España para que allí fuera recibido a las 17.00 horas y pasara desde entonces a ser el gran bombazo en el país por más que llevara varios días esperándose) herede el 7 de Griezmann. En este sentido, con pocos futbolistas capaces de asumir ese peso en el panorama internacional, Kang-in Lee acepta el desafío en disposición de alcanzar la madurez (llega con 25 años, por los 23 con que lo hizo Antoine) y gozar del protagonismo que demanda una trayectoria en la que ya figuran 259 encuentros en el fútbol profesional (26 goles y 30 asistencias) y otros 48 como internacional (11 dianas y 14 servicios) que incluyen la participación en dos Mundiales.
Más allá del reto de convertirse en un potencial Griezmann, el 7 que lucirá Kang-in Lee ya implica un alto grado de exigencia. Así, fue el mismo que portaron otras grandes leyendas del Atlético como Forlán, Juninho o Manolo. Ahora, después que Joao Félix no consiguiera asumir esa responsabilidad tras la salida de Antoine al Barcelona, el surcoreano inicia una nueva era con ese número sagrado, avalado por un Mateu Alemany que le firmó su primer contrato profesional con 17 años en el Valencia y por un Simeone manos a la obra ya para catapultarlo a crack mundial.




