El 25 de mayo los cimientos del Atlético temblaron cuando MARCA desveló lo que, desde ese momento, quedó en evidencia de que iba a ser el culebrón del verano: Julián había pedido salir del club de manera oficial con un único destino: seguir su carrera en LaLiga defendiendo los colores del Barcelona.
Casi 100 días después, la situación permanece igual de encallada. Quizá todavía peor después de ver la esperada reacción del Metropolitano a todo lo acontecido durante estos tres meses eternos. Un verdadero tormento para todas las partes que alcanzó su punto álgido en ruido ante el Villarreal, en el reencuentro del todavía rojiblanco con una afición que le tenía como su estandarte hasta que explotó la decisión de Julián de no querer seguir luciendo la rojiblanca.
Mas de tres meses de auténtica locura en los que habló La Araña el 22 de junio pese a estar en la disputa de un Mundial, en los que los rojiblancos afearon públicamente las maniobras del Barça y en los que hasta Miguel Ángel Gil tuvo que tomar la palabra en tres ocasiones para hacer oficial el sentir en los despachos del Metropolitano: Julián no sale del club.
Cierto es que desde que estalló la bomba lo que se ha deslizado desde los despachos del Metropolitano no ha variado un ápice: “Contamos con Julián, no va a salir”, decían los que más conocen un caso al que le queda el hilo de vida que dan los últimos días del mercado de fichajes.
La solución, en todo caso, se antoja imposible. Los rojiblancos no abren en ningún momento la puerta que quiere el delantero: la del Barça. Un sueño por cumplir que tiene cero visos de acabar siendo realidad pese a que el futbolista desliza todavía a su entorno más cercano que es donde quiere jugar esta campaña 26-27.
El laberinto, así las cosas, queda con el Arsenal como única salida. Pero es el propio futbolista el que no quiere regresar a una Premier en la que ya defendió la elástica del Manchester City… pero donde no quiere acabar donde quizá sería la única salida a este tormento que ya supera los 90 días.




