A falta de una semana para el cierre de mercado la situación de Julián Alvarez parece más estancada que nunca. El Arsenal parece querer en el horizonte, pero el deseo del jugador, su sueño, sigue siendo jugar en el Barcelona. El argentino es el último de una lista de jugadores que forzaron para cumplir dicho sueño.
Teniendo contrato en vigor siempre complica mucho salir de un club, más aún cuando el destino es un rival directo por los títulos. Es el caso de Julián, que tiene el sueño de vestir de azulgrana, pero el Atlético se niega en rotundo. Las palabras del jugador durante el Mundial forzaron la máquina y su actitud en su estreno liguero volvió a reflejar su malestar con el club colchonero.
Dos pruebas claras de su forma de presionar para que le dejen salir. Pero esto no es nuevo y por eso repasamos algunos de los ejemplos más sonados de jugadores que presionaron al máximo para fichar por el Barça.
A finales de los 90 el Barça era muy partidario de fichar jugadores neerlandeses. Los hermanos de Boer, especialmente Frank, interesaban mucho y los dos presionaron al máximo al Ajax para fichar por el Barça. El club de Amsterdam no cedía y los jugadores fueron hasta la comisión de arbitraje de la federación de su país para romper su contrato y poder, por fin, vestir de azulgranas.
El camerunés tenía que lidiar con el Real Madrid y con el Mallorca, dueños de sus derechos. Con los baleares hubo acuerdo rápido, pero con los madridistas no. Florentino Pérez se resistió a dejarle ir y Eto'o publicó incluso un comunicado en la prensa dirigido a los culés para mostrar su deseo de jugar para ellos. Finalmente, los blancos cedieron y el delantero vistió de azulgrana tras pagar 27 millones de euros.
Un futbolista criado en La Masía que decidió probar suerte muy joven en el Arsenal. Allí, en Londres, terminó triunfando y cuando le quiso el Barça no lo dudó. Pero los 'gunners' no lo pusieron nada fácil. No faltó a los entrenamientos, pero los hacía en solitario. Finalmente pudo vestir de nuevo de azulgrana en 2011 previo pago de 35 millones de euros.
El argentino es el perfecto ejemplo de jugador que hace lo que sea por cumplir su sueño. Incluso pagar. Corría el año 2010 y el Liverpool no le dejaba salir y, si lo hacía, el Inter de Milán era el deseado. Pero el centrocampista sólo quería el Barça y tuvo que pagar tres de los 24 millones de euros que le costó al cuadro azulgrana para poder vestir sus colores. "Luché por estar acá y acá estoy", dijo en su presentación.
El extremo francés soñaba en azul y grana. Y lo cumplió, pero también le costó lo suyo. El Borussia Dortmund, donde empezó a despuntar, no quería venderlo, pero el Barça lo quería ya. El jugador apretó tanto que incluso se encontraba en paradero desconocido como diría más tarde su entrenador Peter Bosz. Al final, el jugador se salió con la suya y fue al Barça, que tuvo que desembolsar 148 millones de euros.
El brasileño fue uno de los traspasos más complicados. El Liverpool no quería traspasar a su estrella, que cuando supo del interés del Barça no quiso otra cosa más que ir a la Ciudad Condal. Forzó tanto que incluso presentó un 'transfer request' para que lo liberaran, pero no lo consiguió. Eso fue en verano, porque en invierno sí pudo realizar su sueño. El Barça tiró la casa por la ventana en el mercado invernal y lo tuvo pagando 135 millones de euros.
Como pasa con Julián, el Atlético se negaba a dejarle salir. Hubo una primera vez que estuvo a punto, pero el jugador decidió seguir de rojiblanco con una decisión mediática tomada en un documental. Pero, al siguiente, el francés sí vio bien su cambio. En 2019 no se presentó a los entrenamientos y, tras pagar su cláusula de 120 millones de euros, se unió al Barça.
El polaco es uno de los últimos ejemplos de la historia reciente. El Bayern Munich se negaba a dejarlo salir. Sabía que perdería una importante cantidad de goles, pero Lewy aseguró que su etapa en Alemania había terminado y que sólo quería ir al Barça. Pudo cumplir su sueño en 2022 previo pago de 45 millones de euros.





