Irán debutó en 1978, repitió en 1998 y 2006 y ha sido fija desde 2014 hasta ser una de las tres selecciones que más veces han participado en el Mundial sin superar nunca la primera fase, la única en las cuatro últimas. Su eliminación en esta edición pasará sin duda a la historia del campeonato como la más cruel jamás vivida.
En su último encuentro ante Egipto, Khalildazeh marcó el 2-1 en el minuto 93, pero después de tres minutos de revisión, el VAR dictaminó que media bota del iraní provocaba el fuera de juego. Aún dispuso de una clara ocasión en el 98’ con un cabezazo de Ezatolahi que se estrelló en el larguero.
Aún tenía opciones de pasar, pues era la sexta entre las ocho mejores terceras que tenían premio. Croacia debía perder, pero no falló ante Ghana e Irán pasó al séptimo lugar. Uzbekistán hacía realidad la clasificación al adelantarse a Congo Democrático e incluso el empate de esta le valía hasta que en el minuto 78 Mayele concretó la remontada y colocó a los persas en el límite.
Quedaba una última bala en el Argelia-Austria. Lo único que no le valía era el empate. En el 92.52 Mahrez situaba a Irán dentro de las terceras clasificadas, pero en el 95.07, ya con el tiempo cumplido Kalajdzic, entrado un minuto antes, estableció la letal igualada. En esta edición, hubo un suma y sigue de las tres selecciones que más Mundiales han disputado sin pasar de la primera fase.





