Iñaki González ha dejado de llamar a la puerta. El centrocampista extremeño ha dado un paso al frente y ya suma dos titularidades consecutivas, una de ellas con Kirian viendo el inicio del partido desde el banquillo. Su irrupción está modificando el equilibrio de la medular amarilla, donde Rubén de la Barrera buscaba una pieza capaz de aportar algo más que buen trato de balón. Iñaki ha aparecido para aportar piernas, intensidad y capacidad para sostener al equipo, convirtiéndose en un futbolista cada vez más importante en los planes del técnico. Ante el Cádiz, además, volvió a formar de inicio y completó 85 minutos en el triunfo amarillo.
Con Kirian y Loiodice -futbolistas de indudable calidad con la pelota- la UD había echado en falta mayor despliegue, capacidad de recuperación y presencia para proteger al equipo cuando pierde la posesión. Iñaki ofrece precisamente ese perfil. Ordena, llega, compite y, sobre todo, permite que el centro del campo tenga un futbolista pendiente de equilibrar al resto.
Rubén de la Barrera no ha escondido su satisfacción con la evolución del extremeño: "Estoy especialmente contento por Iñaki porque tiene deseo, voluntad, piernas y está agregando a todo eso comprensión y conocimiento de lo que pasa. Es importante por la posición en la que juega y lo que queremos para esa posición. Lo está asumiendo y lo veo con jerarquía y peso. Al equipo le da consistencia y seguridad". Un respaldo que refleja el cambio de estatus de un futbolista que ha pasado de buscar minutos a reclamar un sitio en el once.





