Hay Clásico en Nyon, pero esta vez no pita Negreira ni ninguno de los árbitros que prosperaron durante su etapa en el CTA. El juez de la contienda es Aleksander Ceferin, con quien el Madrid ha tendido puentes tras la amenaza de ruptura de la Superliga. En mitad de la cual los blancos siguieron ganando Champions, lo que en principio elimina las dudas sobre su imparcialidad.
La reapertura del caso Barça-Negreira por parte de la UEFA supone una amenaza que el barcelonismo haría bien en no despreciar. El delito de corrupción deportiva que el entramado político-deportivo español hizo prescribir en una maniobra de dudosa moralidad no se ha extinguido en Europa, ni tampoco en el ámbito de la FIFA. La amenaza para el club catalán es cierta, y puede tener repercusiones deportivas, económicas e incluso penales. La exclusión de las competiciones europeas es una posibilidad real. No sería la primera vez, aunque sí la primera que apuntaría a una gran potencia europea. Con todo lo que ello implica, también, a nivel económico, en relación a potenciales ingresos por competiciones, acuerdos con patrocinadores y hasta capacidad de captar nuevas fuentes de ingresos e incluso futbolistas.
En este sentido, el contexto tampoco favorece al club catalán, acusado por un juez español de corrupción sistémica. Lo sucedido en la Premier con relación al Manchester City dibuja un contexto de máxima presión para aquellos que, en el mejor de los casos, transitan por los meandros de la legalidad. Cierto es que el City ha sido condenado internamente, pero también que en el ámbito de UEFA la causa del Barça sigue viva, porque no existe la figura jurídica de la prescripción. Tampoco pudieron acudir a ella Lance Armstrong ni la Juventus, que llegaron a ser incluso desposeídos de algunos de sus títulos. No hay que olvidar que uno de los fines de la justicia es restituir daños a terceros.
La situación es altamente compleja. El Madrid, vuelto al redil de la UEFA tras tensar al máximo las relaciones bilaterales con el organismo europeo, va con todo en un asunto que se ha convertido en el gran caballo de batalla de Florentino Pérez. El famoso informe del club blanco, del que algunos se mofaron, ha caído como una bomba en Nyon. Allí se juega el clásico más determinante de la historia. Esta vez pita Ceferin, no Negreira ni alguno de sus 'pollos'. Por algo se empieza.




