Corría el minuto 93 en Zubieta cuando el Granada, aprovechando un saque de esquina, lograba el 2-3 definitivo, dándole la vuelta a un partido que se torció de manera casi irreversible y que terminó ganando. Un desenlace por el que pocos hubieran apostado tras ver el primer acto, en el que los andaluces parecían un juguete en manos de la Real Sociedad B.
Los de Pacheta se están acostumbrando a este tipo de relatos épicos, en los que el equipo, como cualquier superhéroe que se precie, sólo muestra su mejor versión cuando se ve contra las cuerdas, acorralado, como volvió a ocurrir ante el Sanse, pasando de una primera parte para olvidar a unos segundos 45 minutos para enmarcar.
En la tercera jornada, el Granada ya comenzó perdiendo ante el Córdoba, que se adelantó en el minuto 2, una adversidad a la que los nazaríes lograron reponerse para terminar ganando 1-3. En la visita del Albacete a Los Cármenes, a los de Pacheta les costó arrancar. A duras penas lograron ponerse por delante en el marcador, pero no fue hasta el empate del conjunto manchego cuando los rojiblancos pisaron el acelerador, un esfuerzo que no tuvo su recompensa. Misma película que se repitió de forma consecutiva ante Leganés y Andorra, dos rivales que se pusieron por delante en el marcador y a los que el Granada logró igualar... para terminar perdiendo a pesar de acumular más y mejores ocasiones.
El Granada de Pacheta parece crecerse ante las adversidades, sabiendo recalcular la ruta sobre la marcha para cambiar el guion de los partidos. Pero en una Liga tan exigente, no siempre es sencillo reponerse a los golpes, por lo que los andaluces deben aprender a entrar mejor a los partidos para navegar en más ocasiones con el viento de cara.





