El partido por el bronce entre Francia e Inglaterra terminó con un emocionante 4-6, reflejando la ambición ofensiva y los desajustes defensivos de ambos equipos. Los partidos por el bronce suelen liberar a los equipos del peso de su historia y las ataduras tácticas, permitiéndoles jugar con más libertad y divertirse.
Inglaterra jugó una primera parte destacada, con goles de campo y de laboratorio, y un repertorio que incluyó a Eze y Rogers como coautores. En el segundo tiempo, Francia reaccionó con cuatro cambios y la entrada en juego de jugadores como Mbappé y Olise, mostrando un fútbol ofensivo de altos quilates.
El partido también podría ser el último de Didier Deschamps como seleccionador francés, un triunfador del fútbol y un caballero de la vida. Su equipo peleó por el bronce, aunque estaba considerado para el oro, y su inmaculada trayectoria dentro y fuera del campo es considerada una leyenda.
Un momento destacado del partido fue la cesión del balón de Bellingham a Saka en el penalti, lo que permitió a Saka lograr su triplete y mostró valores como la generosidad y el respeto, que el fútbol debe reforzar hacia su imagen de deporte universal para los más jóvenes.




