En un momento crucial del partido, Lionel Messi recibió el balón en la frontal, ligeramente escorado, y con una visión de juego excepcional, lo puso raso al medio del área.
Allí, Enzo Fernández aprovechó la oportunidad y sacó un disparo potente, un verdadero misil, que se coló a la derecha del portero Jordan Pickford, quien se estiró de manera estéril sin poder evitar el gol.



