El equipo de Senegal recuperó la pelota cerca del área de Irak y la jugada culminó con un gol de Pape Gueye. Fue un disparo con mucha clase y precisión.
Gueye recibió la pelota y, desde la posición frontal, la lanzó con fuerza y dirección hacia el palo largo, dejando al portero iraquí sin opciones de detener el gol.





