De los muchos problemas que están acuciando al Córdoba hasta el momento, uno de los más llamativos es su gestión de los minutos finales de los partidos. Lo vivido en Elda, cometer un error que cuesta el punto que al menos estaba sumando, es una historia repetida esta temporada.
Los blanquiverdes han perdido cuatro encuentros de los seis que ya entregaron con goles a partir del minuto 89. Ya le ocurrió en la primera jornada, cuando, en un partido en el que no mereció caer en Burgos y que marchaba 2-2, un despiste al tirar la línea del fuera de juego permitió a Mollejo asistir a David González para que batiera de cabeza a Iker Álvarez. Era el minuto 90, en un gol que llegó tras revisión de VAR.
En la tercera jornada, en casa esa vez, estaba empatando con el Granada cuando, en una pérdida en salida de balón de Juan Gutiérrez, una rápida apertura al lateral Diallo acabó en un centro que Jorge Pascual llevó dentro de la red. Era el minuto 89 y otro empate se transformaba en derrota, ya con el tercer tanto de Alejandro Marqués como añadido.
Mientras, lo de Elda, cometer un penalti final que acaba con las esperanzas de puntuar, también es una película vista. En el Nuevo Pepico Amat fue Tasende, pero ya en Sabadell, una mano de Carracedo decidió un partido que estaba 2-2 y en el que el Córdoba había hecho lo más difícil, igualar un 2-0 adverso al cuarto de hora. La situación el sábado fue más extrema, porque fue la última jugada, como ni para sacar de centro, de un encuentro con no menos de ocho ocasiones claras de gol, además de dos tantos no concedidos en la primera parte. Para llorar.





