Cinco cambios de césped en una temporada, pintura para disimular su mal aspecto en televisión y críticas que llegaron desde todos los frentes. El césped del Bernabéu se convirtió durante varias temporadas en uno de los grandes dolores de cabeza del Real Madrid. Hasta Pep Guardiola, quizá la voz que más daño hizo dentro del club blanco, se sumó a las críticas en 2024, antes de los cuartos de final de la Champions. "El próximo paso del que debe preocuparse Florentino es de hacer un buen campo, como siempre lo ha tenido el Madrid; era una moqueta, una alfombra", lanzó con todo.
Aquello fue uno de los puntos más bajos de un problema que el club llevaba tiempo intentando resolver. Ahora, en el Madrid creen haber encontrado la solución. La operación, acelerada tras el Miami Dolphins-Commanders, obligó a renovar el tapete en apenas 72 horas para cumplir los plazos la pasada temporada. Pero esta vez hubo una diferencia importante al comprobar que la estructura inferior se encontraba en buen estado, el club decidió conservar las planchas y el cosido híbrido, en lugar de retirar todo el material y empezar desde cero.
Sobre esa base se instaló el nuevo césped, cultivado durante meses por Tapiz Verde en una finca del norte de Cáceres. La variedad elegida fue RyeBlue Deportivo, una mezcla al 50% de raygrass y al 50% de poa pratensis, una combinación de altas prestaciones que el Madrid esperaba que fuese la definitiva. Y ahí es donde entraban en juego los servicios de jardinería del club... que han terminado dando con la tecla definitiva en el Hipogeo.
Las sensaciones son muy buenas. En el Bernabéu están satisfechos con el estado actual del terreno de juego y no contemplan realizar nuevos cambios durante la temporada. Es el escenario que llevan años persiguiendo después de una situación que llegó a preocupar incluso a los propios futbolistas. Hace dos temporadas, algunos jugadores pidieron que se abriera el techo retráctil para comprobar si una mayor exposición al aire libre podía ayudar a mejorar el césped. También había quienes preferían jugar con el estadio descubierto. El club, sin embargo, siguió buscando una solución de fondo.
La escasa apertura del techo también ha generado dudas, pero en el Madrid sostienen que no existe un problema con el mecanismo. La prioridad es proteger el terreno de juego y mantener las condiciones que consideran más adecuadas para su conservación. Lo que si admiten es que se abre poco... por no decir nada. Pero porque no lo necesitan. Y de ahí que hayan surgido muchas hipótesis en redes sociales sobre su operatividad.
Los conciertos siguen siendo la gran asignatura pendiente del Bernabéu. El Real Madrid lleva meses trabajando para solucionar los problemas de ruido que obligaron a frenar los macroconciertos, con obras de insonorización y distintas medidas para evitar que el sonido se escape del estadio. Pero, por ahora, el regreso de los grandes espectáculos sigue sin fecha.
La justicia, de hecho, eximió al club de responsabilidad por los ruidos generados durante estos eventos. En su resolución, apunta directamente a las promotoras y a quienes producen o transmiten el sonido como responsables de respetar los límites acústicos establecidos por la normativa. Un respaldo importante para el Madrid, aunque insuficiente para despejar todas las dudas que todavía rodean la vuelta de los conciertos.
En el club consideran que las actuaciones realizadas han permitido acercarse a un nivel de insonorización óptimo. Se han reforzado distintos puntos del estadio para reducir la salida del sonido al exterior, con especial atención a los accesos, los cerramientos y las zonas por las que se pueden escapar las ondas acústicas. A nivel técnico y logístico, las obras de insonorización estructural están prácticamente en su fase final de remates arquitectónicos y pendientes de tests oficiales de emisión.
Sin embargo, el obstáculo ya no es únicamente técnico. La incertidumbre jurídica y los litigios todavía abiertos mantienen en el aire el regreso de las grandes promotoras, que necesitan garantías antes de volver a programar espectáculos de este formato. A ello se suma la reforma de la Ley de Espectáculos Públicos de la Comunidad de Madrid, que continúa pendiente. El Madrid, mientras tanto, sigue buscando fórmulas para facilitar esa vuelta. Entre las opciones que maneja está la posibilidad de adelantar los horarios de los conciertos para reducir el impacto sobre los vecinos y adaptarse mejor a las restricciones acústicas. La intención es aprovechar las mejoras realizadas y encontrar un modelo que permita recuperar una actividad que se había convertido en una de las grandes apuestas comerciales del nuevo estadio.
Hasta que llegue ese momento, el club mantiene abiertas otras vías de explotación del Bernabéu, como los eventos corporativos, las galas, los congresos y las celebraciones privadas. Actividades que permiten mantener vivo el negocio del estadio, pero que no sustituyen el impacto económico y mediático de los macroconciertos.




