La Selección española ha sido recibida por la Casa Real en Zarzuela tras su victoria en la Copa del Mundo. El equipo ha sido objeto de una de las mejores bienvenidas de la historia del país. Antes de la celebración en la Plaza de Cibeles, Felipe VI ha dedicado un emotivo discurso a los campeones, destacando su garra, aguante y audacia.
En su discurso, el monarca español ha recordado que los jugadores han sufrido, han encajado críticas y han regresado cansados, pero que todo eso es insignificante comparado con el logro de traer la Copa a casa. Felipe VI ha alabado la técnica de los campeones y su capacidad para combinar cabeza y corazón, destacando que han sido capaces de armarse de paciencia y fieles a su estilo.
El Rey ha descrito la victoria como "épica" y ha expresado su alegría y la de todos los españoles por el éxito del equipo. Ha destacado que el éxito de España se debe a un equipo que ha sido una familia, solidario, generoso y gallardo. Felipe VI ha concluido su discurso destacando que los jugadores ya llevan para siempre las dos estrellas que brillan para toda España y que son un conjunto estelar y legendario para la historia del fútbol y del deporte español.




