La UD Almería se ha consolidado en los últimos años como uno de los clubes españoles con mayor capacidad para revalorizar futbolistas y convertirlos en traspasos multimillonarios. La política deportiva impulsada por la propiedad saudí ha permitido al conjunto rojiblanco seguir una estrategia muy definida: captar talento, hacerlo crecer y venderlo por cantidades que hace menos de una década parecían impensables para la entidad.
La última gran operación ha sido la de Dion Lopy, traspasado al Al Ittihad por 13 millones de euros fijos más otros seis en variables. No es un caso aislado, ya que el punto de inflexión llegó en el verano de 2020 con la salida de Darwin Núñez al Benfica por 24 millones de euros. Esta operación supuso un récord para el club y terminó siendo aún más rentable cuando el delantero uruguayo fue vendido posteriormente al Liverpool, generando 10 millones adicionales para el Almería.
Otras operaciones destacadas incluyen el traspaso de Umar Sadiq a la Real Sociedad por 20 millones fijos más cinco en variables, y el de El Bilal Touré al Atalanta por 28 millones de euros fijos más tres en incentivos. Además, el club ha generado 156 millones de euros con solo seis futbolistas, incluyendo cantidades variables, lo que es una cifra estratosférica para un club de Segunda División.
En el presente mercado, el Almería sigue haciendo caja con las ventas de varios jugadores, incluyendo Bruno Langa, Juan Gutiérrez, Pedro Fidel, Marezi y Perovic, lo que ha generado 23 millones de euros en ingresos. La dirección deportiva aún tiene pendiente resolver la posible salida de Sergio Arribas, uno de los grandes nombres del mercado, lo que podría convertirse en el próximo gran traspaso del Almería.





