Pasan los partidos, las ventanas, las clasificaciones, las fases finales... Y Fabián Ruiz continúa afrontando cada partido de la selección española sin una sola derrota en su hoja de ruta. Son ya 50 las veces que ha sido internacional y el contador de derrotas sigue a cero. Nunca antes en la historia del fútbol mundial se había visto algo parecido entre el estreno de un jugador con su país y su primer tropiezo.
Sí hay una racha mejor, de 57 partidos. La de otro español, Carlos Marchena. Pero el central andaluz estableció esa marca a partir de su séptimo partido con España, tras la derrota por 0-2 ante Grecia en La Romareda que condenó a la selección a pasar por la repesca para ir a la Eurocopa de 2004. En el caso de Fabián, desde su estreno con la absoluta en junio de 2019, afronta en Wembley su partido 51 con la selección sin conocer la derrota.
El medio centenar llegó en la final del Mundial. Del MetLife salió el centrocampista del PSG como campeón del mundo. Lo mismo que logró el brasileño Garrincha en 1958 y 1962. El genial extremo carioca disputó 50 partidos con su selección, cuya camiseta defendió entre 1955 y 1966. Pueden parecer pocos, pero entonces las selecciones jugaban muchos menos encuentros. Por ejemplo, la Brasil campeona del mundo con Garrincha no volvió a disputar un partido, en ninguna de sus dos conquistas, hasta marzo del año siguiente.
De esos 50 partidos con Brasil, Garrincha sólo perdió el último. El 15 de julio de 1966, en el campo del Everton, Hungría derrotó 3-1 a Brasil. Aquel era ya un Garrincha dependiente del alcohol, incapaz de pasar un día sin beber. Alojado Brasil en el emblemático Lymm Hotel, los jugadores brasileños tenían prohibido pisar el bar por la noche. Pero no durante el día. A nadie se le escapaba que Garrincha compraba coñac para llevárselo a la habitación. El tercer partido, la derrota ante Portugal por 3-1 que supuso el adiós de Brasil, Garrincha no lo jugó. No hubo partido 51 para el genio de las piernas torcidas.
Superada esa marca del astro brasileño coetáneo de Pelé, Fabián vuelve a ponerse la camiseta de España. Lo hará por primera vez para jugar en Wembley. No para estar con la selección, porque ya estuvo en el partido del 7 de julio de 2021, la semifinal de la Eurocopa. Se vistió, pero ya estaba condenado por Luis Enrique. Ante Suiza, en cuartos de final, se quedó en la grada. En Wembley entró entre los 23 convocados al tener que ser descartados por lesión Gayà y Sarabia. Obviamente, ni siquiera calentó. Y no regresó a la selección hasta la llegada de Luis de la Fuente.
Ubicado ya eso en la nebulosa de un recuerdo amargo, mitigado en parte por el reconocimiento público de su error por parte de Luis Enrique, Fabián es hoy uno de los buques insignia de esta España campeona de todo. Él es uno de los ocho jugadores que, en esta era triunfal de De la Fuente, han conquistado la Liga de las Naciones (2023), la Eurocopa (2024) y el Mundial (2026). A ese impresionante palmarés con la selección suma, además, el hecho de haber sido campeón de Europa con el PSG en las dos últimas ediciones de la Champions League.
En el templo de Wembley y ante una de las mejores selecciones del mundo, que es el caso de Inglaterra, Fabián vuele a poner en juego su condición de invicto. Cada partido, el desafío es más peliagudo. Pero en la mente de Fabián no existen récords. Sólo que su España siga como hasta ahora.




