Ethan Mbappé fue uno de los protagonistas de la primera jornada de la Champions League aunque por motivos muy distintos a los que hubiera deseado.
El centrocampista ofensivo del Lille publicó un mensaje en redes sociales para disculparse después de ver la primera tarjeta roja de su carrera durante la derrota de su equipo por 2-3 frente al Real Betis.
"Quiero disculparme con mis compañeros, el cuerpo técnico y los aficionados por esta acción inaceptable. La derrota es enteramente culpa mía y asumo toda la responsabilidad", escribió el hermano pequeño de Kylian Mbappé.
La expulsión llegó en uno de los momentos más delicados del encuentro. El Lille había comenzado bien el partido e incluso se adelantó gracias a un gol de Ayase Ueda tras una asistencia del propio Ethan Mbappé. Sin embargo, el conjunto francés vio cómo el Betis remontaba en el inicio de la segunda mitad hasta colocarse con un 2-3 a favor.
Fue entonces cuando se produjo la acción que cambió definitivamente el encuentro. En el minuto 55-56, Ethan mantuvo un intercambio con el defensa bético Natan. Según diversas informaciones, el brasileño provocó verbalmente al jugador francés después del tercer gol verdiblanco. Mbappé perdió los nervios y respondió con un codazo o golpe con el brazo al rostro del central del Betis. El árbitro Georgi Kabakov no apreció inicialmente la agresión, pero fue advertido por el VAR para revisar la jugada en el monitor.
Tras observar las imágenes, el colegiado decidió mostrar la tarjeta roja directa a Ethan Mbappé por conducta violenta. Natan también fue amonestado con tarjeta amarilla por su participación en el incidente, pero la sanción más severa recayó sobre el futbolista del Lille, que dejó a su equipo con 10 jugadores durante la recta final del choque.
Con inferioridad numérica, el conjunto dirigido por Davide Ancelotti fue incapaz de reaccionar y terminó cayendo ante el Betis. Consciente de que su expulsión condicionó las opciones de remontada de los franceses, Ethan no buscó excusas y asumió toda la culpa del resultado. "Dejé a mis compañeros en una situación difícil en la competición más importante. Lo siento", reconoció el joven jugador de 19 años, en un gesto de autocrítica que ha marcado el día después de una noche para olvidar en Lille.




