Pablo Marín disputó ante el Athletic de Bilbao, en la final de la ‘Euskal Herria Txapela’, sus primeros minutos en esta campaña 2026-27, en la que hasta hace poco no ha podido estar a las órdenes de Pellegrino Matarazzo, al sufrir dos lesiones consecutivas en pretemporada. El riojano, autor del gol de penalti con el que la Real ganó la final de Copa el pasado mes de abril, vuelve a ser una opción para varios puestos.
Marín fue el primer lesionado del verano en la Real, al sufrir a los 10 días del inicio de la preparación un problema en el isquiotibial derecho que le hizo perderse todos los amistosos, porque además sufrió una recaída, lo que hizo que tampoco estuviera a disposición de Matarazzo para el arranque del nuevo curso.
El centrocampista canterano insistió en su recuperación, hasta que hace varias semanas pudo estar disponible, lo que llevó a que en el primer partido de la Europa League, ante el Bournemouth el 17 de septiembre, figurase ya en las convocatorias, aunque sin disponer de minutos de juego, por lo que fue uno de los jugadores a los que mejor les vino el encuentro contra el Athletic, para empezar a acumularlos en sus piernas.
Marín ocupó por exigencias del guion la posición de extremo derecho, una de las varias en las que el curso pasado fue utilizado por su técnico, e intentó dejarse ver en ataque, como en una llegada a línea de fondo con un buen centro al segundo poste u otra acción en la que se quedó con ganas de rematar desde el punto de penalti un balón que Rego le quitó cuando ya lo iba a golpear. En defensa le tocó ayudar y mucho a Rupérez para parar a un muy activo Johaneko.
El 15 de la plantilla txuriurdin fue sustituido a la hora de juego, cuando ya empezó a notar el cansancio por la inactividad. “Tenía muchas ganas de jugar, pero me he notado más cansado de lo habitual. ¿La lesión? Mejor que me pase al inicio que a mitad de temporada. Ahora ya he vuelto a jugar y estoy dispuesto a hacerlo donde el míster me diga, imagino que mi polivalencia le aportará variedad de soluciones al míster”.





