El Real Madrid ha demostrado, una vez más, su doble personalidad en el partido disputado en Budapest. La presencia de Arda Güler en el campo ha sido determinante, ya que cuando él tiene el balón, el equipo funciona a pleno rendimiento. La cuestión ahora no es quién debe fichar el club para ser el organizador, sino cómo hacerle un hueco a Güler en el once titular. La mediapunta parece destinada a Jude Bellingham, y el doble pivote será para dos de los siguientes: Tchouaméni, Bernardo Silva o Valverde.
Güler ha dejado claro que es el único con el talento necesario para empuñar la batuta del Madrid. Se ha movido con habilidad entre líneas, inquietando a la defensa magiar y ordenando a sus compañeros que busquen el desmarque. Su estilo ha recordado al de Ozil y Kroos, y ahora la pregunta es dónde encajar a Arda en el equipo.
La camada de Mou también ha demostrado su progreso. Después de la destacada actuación de Ciria, ahora ha sido el turno de Mario Rivas, quien ha superado las expectativas en lo defensivo y ha marcado su primer gol con un cabezazo. La segunda parte del partido ha sido para los 'jefes', Rüdiger y Huijsen, quienes han sufrido el tanto que ha recortado distancias.
Endrick ha encontrado una vía para reivindicarse reinventándose en el extremo derecho. Ha merodeado la zona y ha participado en el segundo gol blanco. La entrada de Espí, su competidor por el '9', ha motivado a Endrick a instalarse en ese costado. La solución a la medular se ha estrenado en Hungría con la entrada de Bernardo Silva, quien ha demostrado que sabe qué hacer con el balón y ha aliviado la tarea creativa de Güler en la mediapunta.





