Aunque resulta imposible de medir, la capacidad que tiene el fútbol para incidir en el estado anímico y en la autoestima de cualquier colectivo social es descomunal.
Ya sea barrio, pueblo, ciudad, región… y como ahora estamos en pleno Mundial me refiero a la población de todo un país, la alegría o tristeza de la gente varía sustancialmente en función de lo que hagan sus selecciones en la Copa del Mundo.





