Eric García (9-1-2001) se le ilumina la cara al mirar la camiseta de España con las dos estrellas. Hace un año, la posibilidad de ir al Mundial apenas era un sueño lejano. No pisaba la selección absoluta desde el Mundial de Qatar, aunque fue campeón olímpico en 2024. Pero se lo ganó. A base de constancia, trabajo y rendimiento, entró en la lista de 26.
Se acababa el Mundial y Eric no jugaba. Como en Qatar. Pero llegó su momento, el que tanto esperaba. A los ocho minutos de la prórroga, Laporte levantó la mano. No podía. De la Fuente miró a Eric. No hacía falta más. No jugaba con España un partido oficial desde septiembre de 2022. Le tocaba jugar veinte minutos para ser campeón del mundo. Y lo fue.
Pregunta. ¿Qué siente al mirar la camiseta y ver las dos estrellas?
Respuesta. Orgullo. A medida que va pasando el tiempo somos más conscientes de ello, de lo que hemos hecho, y es la verdad que es un orgullo. Eso es lo que diferencia, en este caso, una selección normal de una selección buena, que el hambre de ganar siempre está ahí.
P. ¿Quién es el que más lo contagia en el vestuario?
R. No, es algo entre todos. Somos conscientes de ello, de que podemos hacer aún más historia, de seguir ganando. Eso me parece que es lo más bonito que hay y el reto más grande que tenemos.
P. ¿Existe el riesgo del estómago lleno, de la falta de hambre?
R. No, no, qué va, para nada. Al final todos los que estamos aquí somos gente ganadora, que nos gusta ganar, y eso al final es lo más importante. Nunca te cansas de ganar.
P. Cuatro partidos en Qatar sin jugar todo el Mundial en Estados Unidos, hasta que llega el final y le dicen: “Eric, vístete, que te toca”. ¿Qué sintió?
R. Yo estaba preparado, preparado para lo que me tocara. El míster lo sabía y al final me tocó en el mejor momento posible, en la final. Encima marcamos el gol, ganamos, todo histórico, como el día que fue.
P. ¿No era duro cada partido mirar al parche de debutante, que no desaparecía?
R. Obviamente no era fácil, pero todos sabíamos a lo que estábamos allí, con un objetivo muy claro: ganar el Mundial.
Al principio sí que se hacía un poco más largo, porque jugábamos cada cinco o seis días y teníamos que entrenar mucho. Pero una vez llegas a la fase de eliminación ya juegas cada tres días. No te da tiempo casi a saborear la victoria porque ya estás pensando en el siguiente partido y, al final, como he dicho, todos teníamos un objetivo muy claro, que era ganar.
P. Ante Austria con 3-0 el que entró fue Pubill...
R. Son cosas del fútbol. Al final, ese día le tocó a él y a mí me tocó contra Argentina en la final. Lo más importante es que todos estábamos preparados, que el míster sabía que yo estaba preparado, que yo sabía que él confiaba en mí y, como he dicho, tocó la final, que mejor imposible.
P. Tenía ganas. En Los Ángeles, tras ganar Bélgica en cuartos, llegó al hotel de los familiares... ¡y se fue directo al gimnasio!
R. Bueno, en el Mundial, al final, como son tantos días y sí que es verdad que hay mucho viaje, después de los partidos aprovechaba para entrenar un poco más fuerte en el gimnasio, sí, con mi preparador físico.
P. La vuelta es en Wembley, territorio de dos Champions del Barça.
R. Sí, especial totalmente. Un estadio que trae muy buenos recuerdos a la gente del Barça y obviamente es un estadio emblemático, en el que siempre hay partidazos.
R. Harry Kane y todos los que tiene Inglaterra son muy buenos. Y ahora que tenemos a un compañero como Anthony Gordon, pues aún más.
P. ¿Cuando lo pongan de delantero marcará goles también?
R. Tengo esa capacidad de adaptarme a diferentes posiciones, que me ayuda, obviamente, a jugar de lateral, de central, alguna vez de mediocentro. Porque lo más importante es que intento ayudar al equipo donde me toque y eso es lo más importante.
R. Bueno, de momento sí. En el Barça estoy jugando de lateral, estoy muy contento ahí, pero, como he dicho, si me toca jugar en otro sitio también intentaré rendir al máximo, está claro.
P. El lío con Argentina empieza porque Paredes le agarra del cuello.
R. No, porque veo que a Rodri le dan un golpe. Entonces voy ahí a separar y ahí es cuando ya empieza todo.
P. En el momento que marca España, ¿usted va a la celebración o se queda en su campo?
R. Sí, yo me quedo en mi campo.
P. ¿Por qué no va celebrar con lo de arriba?
R. No sé. Normalmente, cuando marcamos un gol, me quedo atrás. Voy a hablar con los porteros, que están un poco abandonados ahí, e hice lo mismo. Fui a beber agua con Unai.
R. “¿Quieres agua?” Y le dije que sí. Me dio agua y estaba hirviendo. Tuve que escupirla. ¡Estaba horrorosa!.
P. Tiene solo 25 años, ¿es consciente de todo lo que ha vivido, de todo lo que ha pasado?
R. Sí, soy consciente de todo lo que he vivido y ojalá de todo lo que me quede por vivir. Ojalá sean todas las experiencias como las que estamos teniendo ahora.
R. No, está claro que no. La última vez que fui a la selección fue en el Mundial de Qatar, tampoco estaba jugando mucho en el Barça y me fui cedido al Girona. Allí fue empezar de cero, volver a subir. Tuvimos un año histórico en el Girona. Volví al Barça, al principio también me costó jugar, pero a partir de enero empecé a hacerlo y hasta el día de hoy.
P. Tiene un poco mentalidad de rinoceronte.
R. Sí, es un animal que me ha gustado mucho siempre y se me quedó ya ese animal como referente. Me lo dicen mucho.
P. Comparte psicólogo con Ferran. Él habla muchas veces de que tuvo momentos muy complicados mentalmente y que eso le ha ayudado. ¿Usted también ha necesitado esa ayuda?
R. Sí, justo empecé con él hace unos cinco años. Es verdad que me ha ayudado mucho. Me ha ayudado a cambiar la forma de afrontar las cosas, de afrontar las cosas buenas, las cosas no tan buenas, a siempre ver el lado positivo, revertirlas. La verdad es que estoy muy orgulloso.
P. ¿En algún momento dijo: “Hasta aquí, lo dejo”?
R. No, en ningún momento. Siempre he tenido muy claras mis capacidades para jugar, mi nivel. Al final entiendo que es parte del proceso. Llegué al Barça en una etapa complicada. Venía de no jugar el último año en el City porque no quise renovar. Era un chaval joven y necesitaba jugar.
En ese momento decidí marcharme al Girona, a un equipo que practicaba muy bien el fútbol.
No imaginaba la temporada que íbamos a tener, de ponernos líderes alguna jornada, de acabar en Champions, de jugar muy bien. Pero bueno, eso es lo bonito del fútbol. Al final me abrió otra vez las puertas para volver al Barça, saber aguantar hasta el momento en el que el míster decidió ponerme a jugar y aprovecharlo al máximo.
P. Si alguien sabe lo que ha vivido es Santi Denia, y ahora le va a tocar enfrentarse a él. ¿Ha hablado ya con Santi?
R. Bueno, con Santi al final para mí ha sido un entrenador muy importante. Desde pequeño ha confiado ciegamente en mí, incluso me ha llevado con categorías superiores a la mía. Siempre he dicho que estoy muy agradecido a él por todo lo que me ha enseñado. Me ha enseñado un montón y sí que estamos en contacto porque es una persona a la que tengo mucho cariño.
P. ¿Sabe qué nos dijo antes de la final? Que le ve como entrenador, que no tiene duda alguna.
R. Siempre me lo ha dicho.
P. Él dice que Eric no es de los que se dedica solo a ejecutar, sino que, si ve algo raro, lo plantea.
R. Sí, alguna conversación de fútbol hemos tenido con Santi. Entrenador o director deportivo, seguro que seré. Aunque me gustaría estar jugando todavía mucho. Dentro de unos años...
P. Todos dicen que Eric sabe mucho de fútbol, que lo ve todo.
R. Es verdad, veo mucho fútbol, mucho. Veo obviamente la Liga, la Premier, la Liga italiana también, algún partido. Sí, sí, veo mucho fútbol.
P. Ahora que ha vuelto Mourinho a la Liga, cuando vino la primera vez usted tenía 11 años. ¿Cómo lo ve? ¿Cree que va a haber esa tensión Madrid-Barça? ¿Mourinho va a meter esa tensión que hubo antes o está todo más relajado? Estamos un poquito más maduros.
R. Un Barça-Madrid siempre tiene ese algo especial.
Es el partido más grande que puede haber en el mundo, eso es así. Yo era muy pequeño cuando estaban aquellos Clásicos, pero siempre eran bonitos de ver.
P. ¿Quién ganará el Balón de Oro?
R. Para mí debería ganarlo Lamine, o cualquier jugador español. Pero bueno, en este caso yo pienso que Lamine.
P. ¿Cómo es para un lateral jugar con Lamine Yamal por delante?
R. Te ponen las cosas fáciles y disfrutas viendo lo que hace.
P. ¿Qué dice a quienes creen que ayuda poco en defensa?
R. Este año está muy comprometido, ayuda mucho. El inicio que hemos tenido en Liga no es casualidad. Los que están jugando arriba nos están ayudando mucho a ello, a la presión que tanto queremos hacer, y son muy importantes en ello. Y se está notando.
P. ¿Y no está Raphinha entre los 30?
R. Ni Pedri. Al final, ¿qué le voy a decir? Pero bueno, lo bueno del fútbol es que estas cosas, a veces, si ya tienes motivación, te sirven para motivarte un poco más. Con el inicio de temporada que ha hecho Raphinha no hace falta decir nada más. No le decimos nada. Nosotros, que juegue y que siga haciendo lo mismo.
P. ¿Es consciente de cómo está jugando el Barça, lo ven en el campo?
R. Sí, sí. Hay momentos de juego en los que alucinamos. Nosotros somos conscientes del nivel, porque lo vemos en los entrenamientos. Pero sí que es verdad que estamos haciendo algo muy bueno. Sí que es verdad que es el inicio de temporada y que todo esto es muy largo.
Si logramos mantener esta regularidad, el nivel que estamos mostrando, vamos a hacer cosas grandes. Pero queda mucho por delante.
P. ¿Al nivel del Barça de Guardiola? ¿Llegará a ese nivel este equipo al mando de Flick?
R. Siendo parecidos, jugamos diferente. Ellos tenían un control del juego total y absoluto. Nosotros también en muchas fases, pero para nosotros algo muy importante es la presión. Presión tras pérdida, presionar todo el rato al rival, ahogarlo, jugar con la línea muy alta. Así que en eso somos un poco diferentes a ellos.
P. ¿Que no hubiera homenaje a los campeones del mundo en el Camp Nou le fastidió?
R. El club está muy orgulloso de todo lo que hicimos. Así nos lo ha hecho saber. Ya está.
P. ¿Cómo es el Eric que no vemos?
R. Pues tranquilo, muy normal. Un chico que ve fútbol, juega a la Play con sus amigos, entrena y poco más.
P. Pierde poco, pero cuando pierde, ¿cómo es Eric García?
R. Me enfado bastante. Soy de sangre caliente.




