Livakovic era uno de los nombres propios del encuentro de anoche entre España y Croacia. El guardameta del Barcelona regresaba a un escenario muy especial para él, el Ramón Sánchez-Pizjuán, donde había debutado como azulgrana en el último partido de LaLiga antes del parón. Esta vez, sin embargo, lo hacía defendiendo la camiseta de Croacia y con Lamine Yamal como rival, en lugar de compañero. Y ese conocimiento mutuo entre ambos terminó jugándole una mala pasada al portero.
El internacional croata llegó al Barcelona el pasado verano procedente del Fenerbahçe y el 28 de agosto ya se puso a las órdenes de Hansi Flick. Desde entonces, Livakovic y Lamine han compartido vestuario y entrenamientos y han protagonizado numerosos duelos en la ciudad deportiva azulgrana. Una circunstancia que el extremo español aprovechó a la perfección en el tercer tanto de la Roja.
Era, precisamente, el segundo gol de la noche de Lamine Yamal. El atacante de Rocafonda no escondió que su elección de lanzamiento estuvo condicionada por conocer al guardameta croata de los entrenamientos. El extremo decidió buscar el palo corto, consciente de cómo suele reaccionar Livakovic en este tipo de situaciones y de los movimientos que realiza bajo palos.
"Ya lo conozco de los entrenos, ya lo conozco. He pensado en cuando le chuto en los entrenos lo que hace él y, gracias a Dios, me ha entrado", explicó el internacional azulgrana después del encuentro.
Para el guardameta croata el reencuentro con su compañero terminó teniendo un desenlace amargo. Livakovic conocía perfectamente las virtudes de Lamine, pero el extremo también conocía sus respuestas bajo palos. Y, en esta ocasión, fue el atacante quien salió vencedor de ese particular duelo entre compañeros de vestuario.




