El exjugador del Valencia Enrique Saura ha sido una de las personas afectadas por el incendio forestal declarado en La Vall d'Uixó (Castellón), que ha obligado a evacuar a miles de vecinos en distintos municipios de la provincia y ha afectado de lleno al entorno de Onda, localidad natal de la leyenda valencianista. Saura explicó en declaraciones a VCF Media Radio que tuvo que abandonar su vivienda, situada en una zona de monte a unos seis kilómetros del casco urbano de Onda, tras recibir la orden de evacuación por parte de la Guardia Civil.
El histórico jugador valencianista señaló que, tras varios días fuera de su domicilio, este martes recibió autorización para acceder temporalmente a la vivienda y recoger ropa y otros enseres personales. “De momento, mi casa como las de los vecinos están protegidas. Es de agradecer a los profesionales que están ayudando para ello”, explicaba. De hecho, reconocía que había tenido la ‘suerte’ de que “gracias al fútbol” cuenta con otra vivienda en el caso urbano de Onda, donde ha podido desplazarse momentáneamente.
Saura también describió el impacto emocional de una evacuación que se produjo con apenas unos minutos de margen. “Que venga la Guardia Civil y te digan que tienes que desalojar la casa en cinco minutos es algo increíble, no te lo puedes creer hasta que lo ves”, relataba. El excentrocampista quiso agradecer públicamente la labor de los servicios de emergencia que trabajan en la zona. “Hay que dar las gracias a la Guardia Civil, a los bomberos y a todos los profesionales. El trabajo que están haciendo es espectacular”, destacó.
Además, mostró su preocupación por la evolución del fuego en el paraje del Montí, uno de los espacios naturales más emblemáticos de Onda. “No comprendo cómo hay gente que puede pegar fuego o trabajar en horas que no se deben trabajar. Pero tampoco te dejan limpiar o cortar un pino ni nada. Esto es un polvorín. Los ondenses apreciamos mucho el Montí y se nos está quemando, es algo increíble”, lamentaba. El incendio de La Vall d'Uixó ha arrasado ya miles de hectáreas de terreno y ha obligado a evacuar a unas 16.000 personas, además de provocar confinamientos preventivos en municipios como Onda y Betxí.





