Los grandes jugadores suelen tener la capacidad de ser decisivos sin necesariamente ser los protagonistas en el aspecto goleador. Esto se debe a su inteligencia en el campo, que les permite leer el juego y saber dónde y cuándo su equipo los necesita. Lionel Messi es un claro ejemplo de esto, ya que posee una gran capacidad para entender las necesidades de sus compañeros.
En un partido con el marcador 0-1 en contra, Messi supo alejarse del área y descolgarse hacia el costado derecho, desde donde no solo distribuyó el juego, sino que también repartió asistencias y centros al área que fueron rematados por sus compañeros. De esta forma, llegaron las dos asistencias de gol de Messi, la primera tras un saque de córner en corto que atrajo a los rivales, permitiéndole observar que Enzo Fernández estaba liberado en la frontal y regalándole el balón.
La segunda asistencia de Messi llegó cuando prácticamente llegó hasta la línea de fondo para poner un centro pasado al segundo palo, que la cabeza de Lautaro envió al fondo de las mallas. Esta capacidad de Messi para leer el juego y encontrar a sus compañeros en las mejores posiciones es lo que lo hace destacar como uno de los mejores jugadores del mundo.



