La selección española eligió el estadio del Sevilla para jugar por primera vez en casa con las dos estrellas en la camiseta. La elección fue antes de ser campeona del mundo, a finales de junio. Se elegía una zona de seguridad, un campo talismán.
Porque cuando es el Sevilla el que abre sus puertas a la selección no hay rival que sea capaz de irse con la victoria. Ocurre desde 1923, cuando España ganó 3-0 da Portugal, con los tres goles de Zabala. Era el primer español en marcar tres goles en un solo partido. A partir de ahí, un partido en el viejo Nervión y veintiséis en el actual estadio del Sevilla. Y nunca nadie fue capaz de vencerla. Croacia, tampoco.
En un ambiente tremendo desde antes del partido y enloquecido desde que Lamine Yamal marcó al minuto de partido, la selección española alargó el embrujo de un estadio cargado de recuerdos y de alegrías.
El partido ante los croatas quedará en el recuerdo por la fiesta vivida. Por las vibraciones y la conexión entre la grada y los jugadores. El homenaje a aquella tarde de 1964 en la que se ganó 5-1 a Irlanda y el campo del Sevilla fue una olla a presión de tal potencia que se ganó lo de ser el Jugador número 12. O la noche de 1993 e n la que se ganó a Dinamarca con el gol de Hierro para ir al Mundial de Estados Unidos.
La victoria en el Sánchez-Pizjuán vale para que España alargue también las rachas asombrosas. La de 41 partidos de competición oficial seguidos sin derrotas, 40 si se mete de por medio todo lo jugado desde la derrota ante Colombia en el amistoso de Londres de marzo de 2024. Y para que Fabián Ruiz cuente sus 52 partidos con España sin derrotas. Lo que parecía imposible de igualar, los 57 de Carlos Marchena y el mejor registro mundial, entra en la cuenta atrás.
A las 22.36 se pitaba el final del partido. La fiesta llegaba a su fin. Pero a los campeones del mundo les esperaba una despedida a la par de lo que se había vivido. El 4-1 era un excelente colofón. De cierre, la vuelta al campo de los campeones para agradecer una noche espectacular. El sábado, en Oviedo, les espera otra.




