Erling Haaland volvió a hacerlo. Cuando el partido caminaba hacia la prórroga y Costa de Marfil había conseguido responder al tanto inicial de Antonio Nusa, el delantero noruego apareció en el minuto 85 para marcar el 1-2 y sellar el pase de su selección a los octavos de final del Mundial.
Lo sorprendente es cómo llegó hasta ese gol. El mapa de toques de Opta deja una imagen difícil de asociar al '9' del Manchester City. Haaland tocó más balones dentro de su propia área que en la del rival. En total, siete intervenciones en la suya por cinco en la marfileña, un dato que resume mejor que cualquier estadística el partido que tuvo que jugar el delantero noruego.
Lejos de vivir cerca del área rival, Haaland pasó buena parte del encuentro retrocediendo decenas de metros para ofrecer una línea de pase, descargar de espaldas o participar en la salida de balón. También defendiendo, sobre todo en saques de esquina. Costa de Marfil consiguió alejarle de la zona donde normalmente resulta letal y le obligó a intervenir en contextos mucho menos habituales para un rematador de su perfil.
Sin embargo, el plan marfileño tenía un problema. Bastaba con que Haaland apareciera una sola vez en el lugar adecuado. Y así ocurrió. A cinco minutos del final, una acción iniciada por Oscar Bobb y continuada por Patrick Berg terminó encontrando al delantero dentro del área. Allí no perdonó. Convirtió prácticamente una de las pocas apariciones que tuvo en la zona de castigo en el gol que decidió la eliminatoria.





