Para Simeone, el partido contra el Manchester City tenía el riesgo de comprobar que, a falta de diez días para el debut liguero, apenas tiene a la mitad de los que serán sus pesos pesados, bien por sus vacaciones post Mundial o bien por los fichajes que faltan por hacer. Sin embargo, el partido también marcó el debut de Kang-in Lee con el Atlético.
El primer tiempo del partido contra el City evidenció la diferencia entre disponer de estrellas mundiales en cada puesto y acompañar a los apenas cinco teóricos titulares (Oblak, Hancko, Koke, Hjulmand y Lookmann) con canteranos o incluso descartes. Savinho, por ejemplo, torturó a Dani Martínez y si el Atlético resistió en pie sin encajar no sería por otra cosa que el de siempre, el que no necesita pretemporada: Oblak.
Pero incluso en estas circunstancias, Simeone siempre se reinventa para encontrar una solución. Así que a falta de Pubill, Llorente y Molina, la última se llama Jorge Domínguez. Poco le importa al argentino que su cara no esconda sus 16 años porque su llamada a filas retrotrae a Lucas Hernández, el último defensa de la cantera que desde el primer día saltó al primer equipo para quedarse.
El City no iba a dejar que el aperitivo del otro partido, el de Kang-in, acabara sin hacer valer las diferencias. Por eso Semenyo abusó de Carlos Martín para asistir a Marmoush y remontar en dos minutos. La sola entrada de Kang in en el 64’ ya fue una señal, pero cuando realmente se rozó el peligro de derrumbamiento en el estadio fue dos veces más: en la falta rozando la escuadra en su primer segundo como rojiblanco y tras otro remate lamiendo el palo.





