Estuvo cerca de pinchar el Madrid, lo cual le habría sentado mal a un Bernabéu que ya en el descanso del partido comenzó a emitir algunos silbidos. No demasiado altos y prolongados, pero sí con la intensidad suficiente como para que a los jugadores les llegase el mensaje. A los jugadores y al entrenador, naturalmente. Mourinho optó por dejar a Vinícius en el banquillo inicialmente y en su lugar colocó a Diomande. Pues bien, Diomande no justificó la expectación que despertó en sus anteriores apariciones. Hizo cositas, pero nada del otro mundo. Y el equipo tampoco.
Pero, como se sabe, los partidos tienen dos tiempos, ambos de cuarenta y cinco minutos. Y en el segundo decidió Mourinho cambiarle por completo la cara al equipo porque se barruntaba lo peor. Entró Vinicius, Diomande se fue al lado derecho...¡y Valverde al lateral! Y Valverde, que en su día envió un mensaje a Xabi Alonso y al madridismo entero, diciendo que él no era lateral, acabó siendo el mejor jugador del Madrid mientras el Madrid estuvo jugando entero, esto es, con los once. De entrada, dio a Diomande el pase del gol, de ese 1-0 que acabó dándole la victoria al Madrid. Fue lo mejor que hizo este y quizá lo único destacable también, pero a caballo regalado no hay que mirarle el diente. Estos tres puntos son oro para el Madrid, tal como está el patio, así que no debe pedirse peras al olmo... ni en este caso a Diomande.
Pero no se contentó con eso Valverde. Después le dio un pase de gol a Mbappé, que habría supuesto un respiro para el Madrid porque en ese momento ya estaba jugando con uno menos y achicando agua. Curiosamente, cuando entró Dumfries no lo hizo igual de bien, aunque siguió siendo de los mejores.
Una lástima que el VAR pillara a Vinicius tirándole del pelo a Saliba porque la jugada del 2-0 fue impecable, un jugadón de Bellingham con gol de Vinícius que le había servido para que el Bernabéu le mirase con otros ojos. Llevaba camino de hacer su mejor partido con el Madrid esta temporada.





