El primer gol de Yan Diomande con el Real Madrid tuvo mucho más que una buena definición. Fue una jugada construida con precisión y una lectura perfecta de los espacios. Güler puso en marcha la acción, abrió para Valverde y el uruguayo, ubicado en el lateral tras la entrada de Vinícius que modificó el dibujo blanco, encontró la manera de romper las líneas del Villarreal.
Valverde se metió hacia dentro y levantó la cabeza para filtrar un pase precioso a la espalda de la defensa. Diomande interpretó a la perfección el movimiento, controló el balón y lo mandó a la red. Un estreno goleador con la camiseta blanca que tuvo que revisarse en el VAR tras el fuera de juego señalado por el linier. La jugada acabó subiendo al marcador... y ahí se desató el marfileño.
Diomande, completamente emocionado, arrancó una carrera de 40 metros hasta el banderín mientras le perseguían todos sus compañeros. Un gesto que convirtió su primer tanto en un momento especial y que dejó entrever lo que significaba para él estrenarse como goleador del Real Madrid tras romper a llorar durante la celebración. Unas lágrimas que lo resumen todo tras marcar un tanto que le servirá para que se libere totalmente de la presión que supone llevar encima los 140 millones que pagó el Madrid en verano. Un primer gol que no olvidará y que le hace ganar crédito para Mourinho de cara a los próximos partidos.





