Carlos Corberán afronta uno de los momentos más delicados desde su llegada al Valencia. La derrota 0-5 ante el Barcelona en Mestalla ha dejado al conjunto valencianista como colista de Primera división con un solo punto en las cuatro primeras jornadas, con un solo gol a favor y nueve en contra. Además, el último partido provocó una nueva oleada de protestas de la grada, que presenció el presidente Kiat Lim en el palco, en las que se señalaba principalmente al entrenador. También hubo pancartas fuera del estadio contra el propio presidente y el CEO de Fútbol, Ron Gourlay, a los que también se señaló en algunos cánticos en el interior del estadio. Tras la goleada, cerca de 2.000 aficionados se concentraron a las puertas de Mestalla para mostrar su malestar por la situación deportiva y la gestión.
“La situación nos deja tocados, pero no hundidos”, expresó Corberán tras el encuentro. Y justo eso es lo que va a tener que demostrar en las próximas dos semanas. El Valencia disputará tres partidos en apenas nueve días frente al Sevilla (viernes 11) el Alavés (martes, 15) y la Real Sociedad (domingo 20) antes de un parón de tres semanas en la competición que se le puede hacer eterno a la directiva. Ese tramo aparece ya como una frontera para el proyecto deportivo liderado por Corberán. El técnico asumió la responsabilidad tras la derrota. Reconoció que el equipo está rindiendo por debajo de sus posibilidades y admitió que atraviesa un momento complicado, aunque defendió que buscará soluciones para revertir la dinámica.
No es la primera vez que Corberán se encuentra ante una situación límite en Valencia. La temporada pasada superó varios momentos críticos. Sumó solo ocho puntos hasta la jornada 7 (que será la misma en la que se interrumpirá la Liga por compromisos internacionales). Para igualar esos puntos, el Valencia tendría que ganar dos partidos y empatar otro de los tres que le vienen por delante.
Aún superó otro momento de zozobra el entrenador, con el apoyo del CEO de Fútbol, Ron Gourlay, y del presidente Kiat Lim. La primera vuelta la cerró con 17 puntos, en puestos de descenso tras sumar nueve unidades entre la jornada 7 y la jornada 19. Ahí hubo momentos de evidente tensión contra el técnico y el equipo, por ejemplo, en el recibimiento hostil en el aeropuerto de Manises por parte de un grupo de aficionados al regreso de una derrota ante el Celta (4-1).
A pesar de que el Valencia no logró la salvación matemática hasta la penúltima jornada, el club ofreció un año más de contrato al técnico, que termina en 2028. Corberán llegó al Valencia en la temporada 2024-25 con el equipo en claro riesgo de descenso, una situación que logró superar con una segunda vuelta, tras un comienzo con dudas. El curso pasado sucedió igual (17 puntos en la primera vuelta y 32, en la segunda).
El especial calendario de esta temporada, que interrumpe la Liga entre el 20 de septiembre y el 11 de octubre por partidos internacionales, convierte esas tres semanas en un período lo suficientemente amplio como para que los clubes con problemas en la clasificación se planteen cambios. No obstante, la defensa a ultranza que Gourlay ha hecho del técnico y la sintonía entre el presidente y Corberán también pesarán antes de que esta cuenta atrás se convierta realmente en un ultimátum.




