Procedente de la segunda división francesa, Diallo desembarcó en el Granada sin hacer ruido, fuera del radar, pero pronto se convirtió en pieza indispensable para Pacheta, una importancia que se pone de manifiesto con sus ausencias, un escenario sin el galo sobre el terreno de juego en el que el Granada ha sido incapaz de ganar. Desde su llegada a Los Cármenes el curso pasado, Diallo se ha perdido 11 encuentros, con un saldo para el conjunto andaluz de nueve derrotas y dos empates, cifras elocuentes que hablan de la importancia del galo en el engranaje rojiblanco, que se resiente cuando el defensor no puede estar junto a sus compañeros en el verde. Este curso, el Granada arrancó con fuerza, sumando un empate y dos victorias para comenzar, pero tras el triunfo en El Arcángel Diallo se lesionó el tobillo durante un entrenamiento, teniendo que parar. En las siguientes tres jornadas, con el galo en el dique seco, los nazaríes han encajado dos derrotas y solo han sumado un punto, un cambio de tendencia pronunciado que coincide con la ausencia del lateral. Esta ‘Diallo dependencia’ ya la sufrió el equipo en la anterior campaña, cuando el de Toulouse también tuvo problemas físicos en el inicio de la competición, perdiéndose cuatro encuentros en los que los rojiblancos fueron incapaces de ganar, algo que se repitió en los otros cuatros choques más que se perdió el zurdo a lo largo de la campaña. Ahora, concentrado con Mauritania cuando aún no había recibido el alta competitiva, Diallo tampoco estará ayudando al equipo contra el Andorra, una oportunidad para que los de Pacheta rompan esta especie de maldición y aprendan a ganar sin Diallo.
Diallo, talismán para el Granada





