La posibilidad de que Pep Guardiola entrene a la selección italiana podría esfumarse debido a las exigencias económicas del entrenador. El catalán, que recientemente se reunió con Maldini en Barcelona, pide 20 millones de euros por temporada, una cifra que supera con creces el presupuesto de la Federación italiana, que es de 10 millones de euros, la mitad de lo solicitado.
Esta diferencia económica podría descartar la posibilidad de que Guardiola regrese a Italia como entrenador, después de haber jugado allí en el Brescia y la Roma. Su salario lo convertiría en el seleccionador mejor pagado del mundo, superando ampliamente al técnico de la selección española, Luis de la Fuente, que cobra 2 millones de euros por temporada.
La situación es vista con pesimismo en Italia, no solo por las exigencias económicas de Guardiola, sino también por su nacionalidad. El presidente del Comité Olímpico Italiano, Luciano Buonfiglio, considera importante que el nuevo entrenador sea italiano y ha pedido al presidente de la Federación Italiana de Fútbol, Giovanni Malagò, que designe a un seleccionador local.
Ante esta situación, Giovanni Malagò podría renunciar a su sueño de tener a Guardiola en el banquillo y los nombres de otros candidatos están tomando forma, con Andrea Pirlo como gran favorito, seguido de Roberto Mancini y Conte.





