Memphis Depay ha respondido con dureza al comunicado del Corinthians que confirmaba el fin de su vínculo con el club brasileño. A través de un mensaje publicado en su cuenta de X, el delantero neerlandés se mostró "muy decepcionado" al conocer que la entidad paulista había decidido no honrar lo que, según él, era ya un acuerdo en vigor para extender su contrato dos años más, contradiciendo así de manera directa la versión ofrecida horas antes por el propio club.
Depay asegura que esa renovación había sido acordada explícitamente por el presidente del club, así como por los departamentos deportivo, legal y financiero de la institución. Es decir, no habla de una negociación abierta o de un simple entendimiento verbal, sino de un compromiso ya cerrado a varios niveles internos, que —según su relato— "algunas personas" decidieron finalmente incumplir.
El futbolista remarcó además que nunca buscó esta situación y que respetó al club durante todo el proceso negociador, en un tono que combina la decepción personal con la sensación de sentirse traicionado por una parte de la directiva. Pese a ello, dejó claro que no piensa quedarse callado: aseguró verse "forzado a reaccionar con fuerza" para defender sus intereses, un lenguaje que abre la puerta a que el conflicto trascienda el terreno puramente futbolístico.
De hecho, el mensaje termina con un anuncio y una advertencia. Depay confirmó que hablará públicamente sobre el asunto en los próximos días, ofreciendo más detalles de lo ocurrido, y lanzó una frase que ha encendido las alarmas en Brasil: aseguró que no dejará pasar lo que califica de "comportamiento inaceptable" sin algún tipo de sanción, en lo que muchos interpretan como una amenaza de acciones legales contra el club por incumplimiento de un compromiso ya asumido.





