Cuatro jornadas han bastado para que alrededor del Málaga CF empiecen a aparecer las primeras voces que hablan ya de la próxima temporada en Segunda. Dos desplazamientos, al Metropolitano y al Santiago Bernabéu, y dos partidos en La Rosaleda frente a Deportivo de La Coruña y Levante han dejado un balance de dos puntos, siete goles encajados y únicamente uno a favor, además de penalti.
Con estos números sobre la mesa, parece que algunos ya han decidido que Loren Juarros debería ponerse a trabajar pensando en el regreso a la Liga Hypermotion. Quizá convendría esperar un poco antes de escribir ese final.
Que la planificación deportiva no ha sido la mejor es evidente. Hay carencias en la plantilla y puestos que necesitan una solución si el Málaga quiere competir con garantías por la permanencia. Eso es una realidad que no conviene esconder. Pero una cosa es reconocer los problemas y otra muy distinta dar por perdido el campeonato después de cuatro partidos.
Juanfran Funes y sus jugadores se han ganado de sobra un margen de confianza. Este grupo merece, como mínimo, la oportunidad de demostrar que puede competir en la máxima categoría. Y mientras la afición siga empujando como lo ha hecho durante tantos años, no hay motivos para bajar los brazos. PACIENCIA.
Ante el Levante, por cierto, el Málaga hizo méritos suficientes para llevarse los tres puntos. El penalti que falló Chupete forma parte del fútbol. Le puede ocurrir a cualquiera y no hay que hacer un drama de ello. Como dice el refrán, el mejor escribiente también echa un borrón.
Y si hubo un futbolista decisivo, ese fue Alfonso Herrero. Su intervención fue sencillamente espectacular y, sin exagerar, puede estar entre las paradas de la temporada en Primera División. En el otro lado de la balanza volvió a aparecer Galilea, cuyo error en un despeje pudo costarle muy caro al conjunto malagueño. Sigue haciendo falta encontrar un central de garantías.
Tampoco tuvo su mejor tarde Dotor. Funes, en cambio, volvió a demostrar que sabe leer los partidos. Los movimientos realizados en el centro del campo, especialmente la entrada de Ramón Enríquez, ayudaron a frenar los mejores minutos del conjunto de Castro y permitieron al Málaga recuperar el control del encuentro.
También es evidente que el equipo puede estar pagando el precio de una pretemporada atípica, demasiado corta y condicionada por las circunstancias. El aspecto físico no parece estar todavía al nivel que requiere una competición tan exigente. Pero estamos ante un problema que, con trabajo y tiempo, puede corregirse.
No hay que olvidar de dónde viene este Málaga. Desde 2018 no competía en la élite del fútbol español. La adaptación a Primera no se consigue de la noche a la mañana. Muchos de los futbolistas que ahora tienen que enfrentarse a Atlético de Madrid, Real Madrid o cualquier otro equipo de la máxima categoría estaban jugando hace apenas dos temporadas en Primera Preferente. Algunos, incluso, lo hacían con el filial dos categorías por debajo.
Sí, la plantilla podría haberse reforzado mejor. Sí, hay decisiones sobre algunas continuidades que resultan difíciles de entender. Y sí, existen deficiencias que deben corregirse. Pero ninguna de esas circunstancias obliga a renunciar al sueño de la permanencia después de cuatro jornadas.
El Málaga puede salvarse. Debe creer que puede hacerlo y trabajar para conseguirlo. Queda muchísimo campeonato por delante y el tiempo dirá hasta dónde puede llegar este equipo.
POSTDATA: merece un reconocimiento especial la respuesta de la afición del Málaga CF con la Ciudad Autónoma de Ceuta y sus ciudadanos. El apoyo mostrado ayer volvió a demostrar que esta afición está por encima de cualquier resultado.
“CEUTA SE DEFIENDE Y NO SE VENDE”.
¡MEMORIA, COMPROMISO Y FE! Sobre todo, esto último.





