La Champions volvía a rugir en el Diego Armando Maradona con dos equipos dispuestos a escribir un nuevo capítulo en su historia europea. El Arsenal, finalista y con pleno de victorias en la fase de grupos el pasado curso, iniciaba otro intento de conquistar una ‘Orejona’ que todavía se le resiste. El Nápoles, obligado a pasar página después de un curso continental para olvidar, buscaba recuperar su mejor versión ante su público tras dos derrotas ligueras seguidas. Lo hacía, además, sin una de sus piezas importantes, McTominay, ausente tras someterse a una operación de corazón. Eso sí, regresaba De Bruyne al once. El conjunto de Arteta terminó imponiendo su ley y se llevó la victoria gracias a un golazo de Ødegaard.
Ambos equipos buscaban ser dueños de la pelota desde el comienzo, aunque con el paso de los minutos fueron los 'gunners' quienes impusieron su dominio. Se acercaban con relativa facilidad al área acumulando hombres , aunque su ataque pecaba de estático. Saka probó una tijera en el 12' que atrapó Meret y, dos minutos después, De Bruyne obligó a intervenir a Raya con un disparo desde la frontal. La ocasión más clara del primer acto llegó en el 22', cuando Merino remató de cabeza en el corazón del área tras una gran dejada de Eze, encontrándose con un paradón de Meret.
El conjunto inglés siguió llevando el peso del encuentro en el tramo final, pero no conseguía convertir su dominio en ocasiones claras. Y las que tenía, las mandaba por arriba de la portería. El Nápoles, esperaba a la contra, con varios disparos flojos que atrapó Raya. Saka tuvo la oportunidad más peligrosa antes del descanso, aunque su remate se marchó por encima del larguero. Raro para un jugador de su talla.
El segundo tiempo arrancó con novedad bajo palos en el Nápoles. Milinković-Savić sustituyó a Meret, que no pudo continuar por problemas físicos. En el 49’, Hincapié tuvo otra buena oportunidad, pero su remate se marchó, otra vez, por encima del larguero. El guion apenas cambió tras el descanso, con un monólogo del conjunto londinense y un Nápoles cada vez más hundido en su propio campo, que resistían como podían.
El Arsenal llegaba una y otra vez, no conseguían resolver. Al 70', ya acumulaba 20 remates. Arteta buscó agitar el encuentro desde el banquillo y recurrió a dos de sus fichajes, Guimarães y Tzolis. Tanto insistió el Arsenal que en el 75’ terminó derribando el muro. Ødegaard apareció para inventarse un auténtico golazo, un disparo imposible para Milinković-Savić. El combinado de Allegri, obligado a reaccionar, dejó más espacios y el Arsenal pudo sentenciar. En el 84’, Madueke y Tzolis protagonizaron una doble ocasión clarísima que no terminó en el segundo.
En el 88’, llegó la única del conjunto local. De Bruyne tuvo una buena oportunidad para poner el empate, pero optó por buscar el pase en lugar del disparo y no encontró a ningún compañero dentro del área. El Arsenal, con un partido muy trabajado, se lleva los primeros tres puntos y presenta su candidatura para la Champions.




