El fichaje de Carlo Ancelotti en diciembre de 2011 situó al Paris Saint-Germain en una nueva dimensión. La compra del club por parte de Qatar Sports Investments (QSI) había conseguido atraer a Pastore, Gameiro, Matuidi y Ménez... pero fue 'Carletto' quien consiguió que Ibrahimovic, Thiago Silva, Lavezzi, Beckham, Motta o Verratti recalaran en el Parque de los Príncipes.
Ahora que el PSG ha 'tocado techo' conquistando dos Champions consecutivas con Luis Enrique en el banquillo es Davide Ancelotti (Parma, 1989) quien amenaza con poner fin a su hegemonía. "Todos pensaban que el París ganaría fácilmente, pero el equipo necesitaba tiempo para empezar a jugar en conjunto", recuerda el ahora entrenador del Lille, que hizo sus 'pinitos' como preparador físico del PSG en la 2012-13.
El ahora entrenador del Lille -tuvo un breve paso por Botafogo- ha arrancado con buen pie en su segunda aventura en solitario. A pesar de haber perdido a Bouaddi (95 millones) y Fernández-Pardo (60), los 'dogos' son líderes con 10 puntos de 12 posibles, los mismos que Mónaco y Rennes. Aventajan en cinco a un Paris Saint-Germain contra el que empataron (2-2) después de dejar escapar un 2-0 a su favor.
Un hito -sumar 10 puntos en sus primeros cuatro partidos- que no conseguía un entrenador del Lille desde Patrick Collot en 2016. "En el fútbol es muy importante obtener resultados, pero creo que podemos hacerlo mejor, debemos hacerlo mejor. En cualquier caso, estoy muy contento y me siento muy a gusto aquí", asegura.
"Se hizo un trabajo muy bueno antes de mi llegada, el cual respeto. No quiero cambiarlo todo. Los animales cambian de piel, pero no pierden su identidad. Y nosotros debemos hacer lo mismo", anunció Davide Ancelotti, que se mantiene fiel al 1-4-2-3-1 que instauró Bruno Génésio.
"Soy alguien que quiere ver un equipo que juegue con energía y disciplina, un fútbol valiente. La primera prioridad es no perder el balón. La segunda es recuperarlo inmediatamente. Y la tercera es, si no podemos recuperarlo inmediatamente, estar organizados para recuperarlo. Tenemos una solidez que debemos", prometió Davide Ancelotti en su presentación.
Dicho y hecho. El Lille, que ya dio la sorpresa arrebatando al PSG la Liga en la 2020-21, ha hecho cima fiel a un modelo flexible y eléctrico. Es curioso. A pesar de ser el cuarto equipo con menos posesión (44,49%) de la Ligue 1 y el tercero que menos tiros (totales) registra (43)... puede presumir de ser el cuarto que más remates a puerta efectúa (24).
Las transiciones se han convertido en una de sus señas de identidad. Delante de la portería son letales. Acumulan siete goles cuando su tasa de Goles Esperados (xG) es de 5,3. Su porcentaje de acierto de cara a gol (16,28%) es el tercer mejor de 'Le Championnat'.
"Pueden marcar de muchas maneras. Son un equipo muy dinámico, juegan rápido, se mueven bien y tienen jugadores individuales muy buenos y con experiencia", advertía Jens Berthel Askou, entrenador del Toulouse, para referirse al Lille, que se hace fuerte por las bandas, metiendo a los extremos por dentro (Ethan Mbappé, Bakwa, Önal...) y fijando a los laterales, por fuera, en altura.
Sin ir más lejos, Tiago Santos (lateral derecho) comparte la condición de 'Pichichi' del Lille con el recién llegado Ayase Ueda, que aporta movilidad y profundidad a un ataque habituado a jugar con un '9' de referencia como Olivier Giroud y un '10' con facilidad para llegar desde segunda línea como Hákon Arnar Haraldsson.
Los paralelismos con su padre le persiguen. "No, no quiero huir de ellos. Es una pregunta recurrente en mi vida. Estoy muy feliz de ser Ancelotti, de tener este apellido. Porque he tenido la fortuna de aprender del mejor. Y no es algo de lo que quiera desprenderme. No es una carga para mí. Pero no quiero compararme con mi padre. Por supuesto, estoy aquí para escribir mi propia historia", advierte Davide Ancelotti, que, por ahora, ha comenzado con buena letra.





