El Cádiz cambió casi todo durante el verano. Incorporó a 17 futbolistas y dijo adiós a jugadores que habían acumulado numerosas temporadas en la entidad, como Iza Carcelén, Álex Fernández o Brian Ocampo. La intención era regenerar un vestuario que venía de una dinámica profundamente negativa y de coquetear con el descenso a Primera Federación. Entre tantas caras nuevas permanece David Gil, el último superviviente de aquel Cádiz de Álvaro Cervera que consiguió el ascenso a Primera en 2020. A sus 32 años, el guardameta madrileño es capitán y uno de los referentes del vestuario, y el último bastión dentro de un equipo que ha sufrido numerosas modificaciones desde el descenso a la categoría de plata.
Llegó en la temporada 2017-18 procedente del Getafe B. Su primer destino fue el filial cadista y, un año después, dio el salto al primer equipo. Desde entonces, ha construido una trayectoria marcada por la paciencia, el trabajo y la capacidad de mantenerse preparado incluso cuando las oportunidades escaseaban. Compartió portería con Alberto Cifuentes durante el curso del ascenso y después convivió con la competencia de Conan Ledesma en Primera. Su mayor protagonismo llegó en la campaña 2024-25, cuando disputó 36 encuentros. Sin embargo, la irrupción de Víctor Aznar redujo su participación a 10 partidos la temporada pasada.
Este verano apareció otro competidor duro como es Jokin Ezkieta, procedente del Racing. Albert Celades apostó por el recién llegado en las primeras jornadas, donde además mostró un gran nivel, pero sorprendió en el Heliodoro Rodríguez López al entregar la titularidad a David Gil. Mientras el Cádiz busca una nueva identidad y Albert Celades trabaja para lograr la primera victoria de la temporada, su capitán conserva la memoria de una etapa feliz. Ya no están José Mari, Iza o Álex Fernández, pero David Gil continúa y es el último vínculo dentro del vestuario con aquel equipo que devolvió al cadismo a Primera.





