Manuel Pellegrini tiene dos delanteros centro con los que mantener su apuesta por las rotaciones. Pero, sobre todo, cuenta con dos goleadores que le permiten elegir entre dos maneras diferentes de atacar. Cucho Hernández y Troy Parrott compiten por ocupar la punta del ataque del Betis, pero sus características permiten al técnico chileno elegir mucho más que un nombre para completar su once. Puede decidir qué tipo de fútbol pretende desarrollar su equipo en función del partido, del rival y de los futbolistas que acompañen al '9'.
Los datos recopilados en este arranque de temporada por Olocip by Plexus Sport, cuyo modelo de inteligencia artificial analiza cada acción de un futbolista y calcula en qué medida aumenta o disminuye la probabilidad de que su equipo marque o encaje un gol, dibujan dos perfiles claramente diferenciados. Cucho aparece como un delantero móvil, con mucha participación en la elaboración, capaz de abandonar el área para asociarse y generar espacios que puedan ocupar los extremos y los centrocampistas que llegan desde segunda línea. Parrott, en cambio, responde más al perfil del delantero centro clásico: fija a los centrales, vive más cerca del área y concentra buena parte de su impacto ofensivo en la finalización. Aunque con un matiz importante: el irlandés también está demostrando capacidad para progresar mediante conducciones cuando encuentra metros por delante.
La influencia del colombiano empieza bastante antes de que el balón alcance el área. Cucho promedia 20,35 pases por cada 90 minutos, frente a los 15 de Parrott, y alcanza un valor de +0,1271 en construcción en los registros de la IA; mientras que el dato del irlandés en este apartado es negativo, -0,0490. Pero la diferencia no se queda ahí. También aparece cuando ambos avanzan con el balón. Cucho realiza 4,67 conducciones por 90 minutos, con un valor de +0,0723, y aporta además pases al hueco (0,19 por 90'). Su tendencia a retrasar su posición, caer hacia los costados o aparecer en la mediapunta convierte al delantero en un elemento más de la circulación ofensiva del Betis.
Las conexiones detectadas por Olocip by Plexus Sport ayudan a entender su función. Cucho ha intercambiado 39 pases con Antony, 18 con Rodrigo Riquelme, 13 con Isco y 11 con Abde. Relaciones que reflejan hasta qué punto se integra en el fútbol de los jugadores que parten por detrás de él. Y esa movilidad tiene una consecuencia táctica. Cuando el colombiano abandona la posición del delantero centro obliga a los centrales rivales a tomar una decisión. Si uno de ellos sale de su zona para perseguirlo, Cucho puede abrir el espacio que después atacan los extremos o los futbolistas que llegan desde segunda línea. Si el defensor mantiene la posición, el '9' bético puede recibir entre líneas y participar en la elaboración. En definitiva, el colombiano sale del área para que otros puedan entrar en ella.
El comportamiento sobre el césped de Troy Parrott es diferente. El internacional irlandés, de 1,85 metros de estatura y que hace de su poderío físico un valor importante a la hora de ganar duelos y pelear de espaldas a portería, ofrece a Pellegrini una referencia más reconocible para los centrales. Su radio de acción está más orientado hacia el último tercio, atacando el área, fijando defensores y buscando convertirse en el destinatario final de la jugada.
Los números de finalización son especialmente llamativos porque los dos delanteros prácticamente disparan lo mismo. Parrott promedia 2,50 remates por 90 minutos y Cucho, 2,43. Apenas siete centésimas de diferencia. Sin embargo, el impacto de esos remates cambia radicalmente. El valor de acción de Troy en la finalización con el pie alcanza +0,3079 por 90 minutos, mientras que Juan Camilo se queda en +0,0692. Es decir, en este inicio de temporada el impacto del irlandés en este apartado es más de cuatro veces superior al del colombiano.
También se refleja en los goles. Ambos suman dos tantos sumando los partidos de Liga y Champions de su equipo, pero Parrott los ha conseguido en 288 minutos, para una media de 0,63 por 90', mientras que Cucho ha necesitado 482 minutos, con 0,37 por 90'. Una diferencia que termina trasladándose al impacto ofensivo total: +0,3435 por 90 minutos para Troy frente a +0,1597 para Hernández. El irlandés interviene menos en la elaboración, pero consigue que sus acciones próximas a la portería tengan un peso mayor.
Reducir al ex del AZ Alkmaar a un simple rematador, sin embargo, sería quedarse a medias. Uno de los datos más interesantes de Olocip by Plexus Sport aparece precisamente en las conducciones. Parrott realiza 3,75 por 90 minutos, una cifra no demasiado alejada de las 4,67 de Cucho, y obtiene con ellas un valor positivo de +0,0459. No participa con la misma frecuencia que el colombiano en la construcción, pero cuando recibe con metros por delante también tiene capacidad para transportar el balón y acercar al equipo a posiciones peligrosas.
Una cualidad que añade otra posibilidad al ataque verdiblanco. Parrott puede ejercer como referencia cuando el Betis domina y encierra al adversario, pero también convertirse en una amenaza en escenarios de transición, atacando los espacios cuando los de Pellegrini mandan en el marcador y tienen opciones de jugar a la contra y continuando las jugadas mediante conducción.
Las diferencias entre ambos terminan modificando también los problemas que el Betis plantea a sus rivales. Cucho trata de desordenar la defensa abandonando su posición; Parrott la condiciona ocupándola. Con el colombiano, los centrales deben decidir si acompañan sus movimientos y dejan espacios a su espalda para Antony, Abde, Riquelme, Isco o los centrocampistas que llegan desde atrás. Con el irlandés, la última línea tiene una referencia permanente que obliga a vigilar el área y la profundidad.
No son perfiles excluyentes ni funciones rígidas. Cucho también es un finalizador y Parrott puede intervenir lejos del área, como demuestran sus conducciones. Pero las tendencias que reflejan los datos permiten a Pellegrini modificar el comportamiento ofensivo del equipo sin necesidad de alterar por completo su estructura. Incluso dejan abierta una tercera posibilidad: utilizarlos juntos en determinados escenarios. La movilidad de Cucho y su capacidad para actuar fuera del área podrían complementarse con la fijación de Parrott como referencia más adelantada.
Más que una simple pelea por un puesto, el Betis tiene en sus dos delanteros una nueva herramienta táctica. Con Cucho puede sumar un futbolista a la elaboración y facilitar que lleguen los de atrás. Con Parrott, que sigue brillando en la Nations League con su selección antes de volver a Sevilla, puede ocupar el área con un '9' más puro, aumentar su amenaza en la finalización y aprovechar su capacidad para atacar metros con balón. Dos delanteros diferentes para que Pellegrini pueda buscar el gol por caminos distintos.




