El fútbol de Primera Federación volvió a demostrar que ningún resultado está cerrado hasta que el árbitro pita el final. El Algeciras CF acariciaba su primera victoria de la temporada, con la ventaja madrugadora que le había regalado la mala fortuna del rival, pero un penalti transformado en el minuto 90 por Yasser El Arbaoui dejó helado el ambiente y firmó el 1-1 definitivo en esta cuarta jornada del Grupo 2. Un punto que sabe a poco para los locales y a mucho para un CDA Águilas FC que ya empieza a hacer de la resistencia una costumbre.
Algeciras: Iván Moreno; José Carlos, Tomás Sánchez, Ángel Gómez, Carmona; Iván Turrillo (Toni Ramón, 55), Jony Álamo, Castro (Dani Garrido, 80), Juanma García (Pau Martínez, 55); Diego Iglesias (Javier Avilés, 71) y Raúl Rubio (Enrique Herrero, 80).
Aguilas: Salcedo; José Más, Merchán (Johan Terranova, 46), Revuelta (Carrillo, 57), Adri Pérez (Yasser, 46), Antonio Sánchez, Mario Abenza; Javi Castedo (Seyran Viglo, 69), Collado (Adri Heredia, 46), Josema Raigal y Gonzalo Serrano.
Árbitro: Alejandro Tomé (Comité canario). Amonestó a Carmona, Iván Turrillo, Toni Ramón, Javi Castedo, Gonzalo Serrano, Adri Pérez y Seyram Viglo
Goles: 1-0, minuto 13, Merchán (pp). 1-1, minuto 90+103. Yasser, de penalti.
Incidencias: Nuevo Mirador. 3.000 espectadores.
Un guion cruel para los locales
Todo se torció para el conjunto visitante muy pronto. En el minuto 14, el defensa del Águilas Dani Merchán introdujo el balón en su propia portería, un gol en propia puerta que puso el 1-0 en el marcador y encendió las esperanzas de un Algeciras necesitado de puntos como pocos. Fue un tanto inesperado, no fabricado por el ataque local, pero igualmente válido para desnivelar un choque que hasta entonces se movía en la incertidumbre.
Con la renta a favor, el Algeciras se dedicó a administrar, aunque el partido pronto se volvió áspero. Antes de la media hora ya habían visto amarilla Fran Carmona e Iván Turrillo por los locales, mientras que en el bando visitante Javier Castedo, Gonzalo Serrano y Adrián Pérez completaban un festival de tarjetas que reflejaba la tensión del duelo. El intercambio de faltas y disputas marcó el tono de una primera mitad que se fue al descanso con el 1-0 y con la sensación de que el Águilas necesitaba un revulsivo.
La reacción visitante desde el banquillo
El técnico del CDA Águilas FC no esperó. Al descanso movió el árbol de golpe con un triple cambio: dieron entrada Johan Terranova, Adrian Heredia Pereira y, decisivo a la postre, Yasser El Arbaoui, que sustituyó precisamente a un amonestado Adrián Pérez. El mensaje era claro: había que ir a por el partido.
El Algeciras respondió con sus propios ajustes. En el minuto 56 entraron Pau Martínez y Toni Ramón, y más tarde Javier Avilés, Enrique Herrero y Daniel Garrido fueron sumándose para intentar sostener la ventaja y refrescar las piernas. Pero el paso de los minutos fue elevando el nerviosismo local. Óscar Castro (min. 70), Toni Ramón (min. 83), y ya en el descuento cargado Tomás Sánchez e Iván Moreno vieron la amarilla, síntoma de un equipo que defendía cada vez más cerca de su área y con menos margen de error.
El minuto 90 que lo cambió todo
Cuando el Algeciras ya se veía con los tres puntos, llegó el castigo. En el minuto 90, el colegiado señaló penalti a favor del Águilas y El Arbaoui, entrado en la segunda mitad para dar profundidad, no falló desde los once metros. El 1-1 subió al marcador y desató la frustración en las gradas locales. El extremo de Villarreal B U23 y compañía —perdón, el guion del Grupo 2— volvía a demostrar que en esta categoría los detalles finales pesan como losas.
Fue el segundo gol del propio partido nacido de una jugada aislada: primero un tanto en propia puerta, después un penalti. Ni un solo gol en juego abierto, pero dos que reparten el botín de forma que deja a cada equipo con sensaciones opuestas.
Lo que dice la clasificación
El reparto de puntos apenas mueve a los protagonistas, pero confirma dinámicas. El CDA Águilas FC se sitúa en la duodécima posición del Grupo 2, con 5 puntos fruto de 1 victoria, 2 empates y 1 derrota tras cuatro jornadas, con 4 goles a favor y 5 en contra. No es un arranque brillante, pero el equipo mantiene una zona media cómoda y, sobre todo, sigue sin conocer la derrota fuera de casa en las últimas salidas gracias a puntos rescatados como este.
Mucho más preocupante es la situación del Algeciras CF. Los andaluces son decimoctavos, con un único punto en cuatro partidos: 0 victorias, 1 empate y 3 derrotas, con 5 goles marcados y 10 encajados, el peor balance defensivo de su grupo entre los colistas. El empate mantiene su condición de equipo aún sin ganar y lo deja instalado en la zona baja de la tabla, en compañía del Juventud Torremolinos CF (1 punto), el CE Europa (1) y el CD Teruel (1). La permanencia todavía queda muy lejos en el horizonte, pero cada punto perdido en casa duele el doble.
La pelea por no descolgarse
El fondo de la clasificación del Grupo 2 está tremendamente apretado: hasta cuatro equipos comparten un solo punto. Para el Algeciras, la lectura es doble. Por un lado, el empate rompe una racha de derrotas y suma; por otro, dejar escapar una ventaja en el minuto 90 en su propio campo es el tipo de golpe anímico que puede condicionar las próximas semanas. El equipo genera poco en ataque —lo demuestra que su gol llegara en propia puerta rival— y encaja demasiado. Corregir esa fragilidad será la prioridad absoluta.
El Águilas, por su parte, se agarra a su capacidad para competir hasta el último suspiro. Con Mario Abenza dirigiendo desde el centro del campo con el brazalete y un banquillo que aportó los tres cambios más determinantes del choque, el conjunto visitante demuestra oficio para arañar puntos incluso en tardes en las que el guion se le pone en contra.
Yasser El Arbaoui se erige en el héroe visitante. Entró al descanso y, cuando el partido pedía sangre fría, la tuvo desde los once metros para firmar el empate en el 90. Un cambio de esos que justifican por sí solos la lectura del partido de un entrenador.
Iván Moreno, portero del Algeciras, terminó el partido amonestado en un desenlace lleno de tensión, reflejo de la impotencia local. El meta ve cómo su equipo sigue siendo el más goleado entre los de abajo, un dato que le señala directamente pero que también apunta a una defensa que necesita blindarse.
El 1-1 es un resultado que retrata a ambos: un Águilas correoso que nunca se rinde y un Algeciras que se ahoga en los detalles. Si los andaluces no encuentran pronto pegada y solidez atrás, el pozo de la clasificación se hará cada vez más profundo. El Águilas, en cambio, tiene mimbres para instalarse en una tranquila zona media si mantiene esta capacidad de reacción. En Primera Federación, categoría de márgenes mínimos, sumar de a uno cuando el partido se tuerce puede valer, a final de curso, tanto como una victoria.





