España puso fin en Dallas a la historia de Cristiano Ronaldo en las Copas del Mundo. Tras 27 partidos y 11 goles marcados, el de Funchal jugó su último partido en un Mundial. Fue en el majestuoso AT&T Stadium de los Cowboys, con los cuartos de final y el primer título Mundial de Portugal como objetivo... pero Mikel Merino, con un gol en el descuento, cambió la historia.
Cristiano sabía que podía pasar. Lo reconoció en rueda de prensa. Y aun así, las lágrimas se le escaparon tras el pitido final. 'Te voy a ser sincero: independientemente de lo que pase mañana, saldré de aquí con la conciencia tranquila', dijo. Y así fue. El de Madeira se marchó del campo con orgullo, sabiendo que a sus 41 años pocos pueden igualar su trayectoria.
Tras el encuentro, la grada coreó su nombre, las cámaras no pararon de buscarlo y los jugadores de España, con Lamine Yamal a la cabeza, le reconocieron su trayectoria con un sentido abrazo.
Su camino en la competición comenzó en Alemania 2006, debutando ante Angola en Colonia, con un 1-0 a favor de los lusos. Allí alcanzó las semifinales, su mejor resultado en una Copa del Mundo. Posteriormente, ya confirmado como una estrella mundial, lideró a su selección en Sudáfrica 2010, Brasil 2014, Rusia 2018, Qatar 2022 y este torneo de 2026.
Se marcha, mientras, como uno de los pocos jugadores (junto a Messi y Ochoa) capaces de jugar seis Mundiales... pero el único que ha anotado en todos ellos.




