Durante media hora, Brasil dudó de Casemiro, pero afortunadamente, Carlo Ancelotti nunca lo hizo. La opinión del técnico italiano fue la que realmente importaba, y su decisión de mantener a Casemiro en el campo contra Japón resultó ser fundamental. A pesar de una primera parte irregular, en la que recibió una amarilla y perdió más balones de lo habitual, Casemiro se recuperó en la segunda parte y marcó el gol del empate.
La confianza de Ancelotti en Casemiro no fue un acto de fe, sino la consecuencia de muchos años compartiendo vestuario. El técnico italiano conoce mejor que nadie al futbolista y sabe que pocos jugadores interpretan mejor los momentos importantes. Casemiro le devolvió esa confianza de la mejor manera posible, llevando a Brasil a la victoria y alcanzando los 12 partidos sin perder en una Copa del Mundo, igualando el mejor registro de toda la historia.
Casemiro es el único jugador al que el Mundial no ha derrotado. En 2018, Brasil cayó frente a Bélgica, pero él no pudo disputar aquel encuentro por sanción. Cuatro años después, la eliminación contra Croacia llegó desde el punto de penalti tras un empate que mantiene intacta la estadística. Cada vez que Casemiro ha pisado el césped de un Mundial, Brasil nunca ha perdido.
El regreso de Casemiro a la selección brasileña ha coincidido con la recuperación de la identidad del equipo. Con él de vuelta, la Canarinha ha recuperado equilibrio, personalidad y esa sensación de que siempre hay alguien dispuesto a asumir la responsabilidad cuando el partido se complica. A sus 34 años, el brasileño sigue demostrando que continúa entre los mejores centrocampistas del mundo.




