La Casa Blanca ha defendido la llamada que el presidente de EE.UU., Donald Trump, realizó al presidente de la FIFA, Gianni Infantino, para suspender la sanción impuesta al delantero estadounidense Folarin Balogun durante el Mundial. El director del grupo de trabajo de la Casa Blanca para el Mundial, Andrew Giuliani, negó que esta intervención fuera un gesto sin precedentes que enfureciera a otras federaciones.
Giuliani explicó que la acción se debió a la creencia de que se produjo una gestión fraudulenta en el terreno de juego, y se refirió a situaciones similares en las Grandes Ligas de Béisbol (MLB) o en la NBA de baloncesto, donde las autoridades estadounidenses han presionado para investigar irregularidades. La llamada se produjo después de que el colegiado brasileño Raphael Claus dictaminara que Balogun era merecedor de tarjeta roja en el partido de dieciseisavos EE.UU.-Bosnia y Herzegovina.
Un día después de la llamada, el Comité Disciplinario de la FIFA anunció que suspendía el castigo al delantero estadounidense en virtud del artículo 27 del Código Disciplinario. Esta decisión inusual provocó protestas de diversas federaciones nacionales y confederaciones regionales, así como críticas sobre la cercanía entre Infantino y Trump.
Andrew Giuliani insistió en que EE.UU. se toma 'muy en serio el juego limpio' y 'la igualdad de condiciones', y aseguró que el presidente estadounidense se lo toma 'muy en serio, ya sea en el campo de juego o en las urnas'. Considera que se logró 'lo correcto' al anular la tarjeta roja que, según ellos, nunca debió haberse mostrado.





