Luis García Plaza avisó en la previa de la visita al Coliseum que no le gustaba el exceso de halagos a su equipo, menos aún antes de medirse a un Getafe que necesitaba reencontrarse con la victoria. Aunque el Sevilla firmó una primera mitad más que aceptable en la que se puso en ventaja, los de José Bordalás dieron un paso adelante tras el descanso, castigando los fallos de los hispalenses gracias a una última media hora pletórica y un recital de Martín Satriano (3-1). En su peor versión del curso, los sevillistas recordaron que no deben permitirse ni un segundo de desconexión si quieren seguir viviendo tranquilos.
El Sevilla le dio continuidad a su once inicial por primera vez, repitiendo el que ya doblegó a Osasuna en la última jornada liguera. Además de consolidar la defensa y mantener a Ejuke en la banda derecha, el doble pivote formado por Agoumé y Fofana se encargó de escoltar a Isaac y Lucas Stassin como pareja de delanteros en un 4-2-3-1. Como ya ocurrió frente a Osasuna, parecía un plan muy enfocado a intentar ganar las segundas jugadas y desordenar a la zaga local.
Ambos equipos arrancaron el partido siendo fieles a sus señas de identidad, con muchos duelos y una propuesta de fútbol vertical. El Getafe salió con la idea de asfixiar el área de Odysseas a base de la presión y los centros laterales. Sin embargo, fue el Sevilla el que golpeó primero haciendo valer su poderío aéreo en las jugadas de estrategia. Kike Salas inauguró su cuenta anotadora esta temporada con un testarazo inapelable tras un saque de esquina bien ejecutado por Félix Correia. El luso se apuntó su segunda asistencia y fue el responsable de las acciones a balón parado.
El buen primer tiempo del Sevilla se debió sobre todo a la gran labor de sus laterales, que permitieron a los suyos atacar mucho desde las bandas. En su regreso al Coliseum, Juan Iglesias exhibió su agresividad en todas las zonas del campo y subió su carril constantemente para doblar a Ejuke. El vallisoletano robó siete balones por los cinco de Suazo, también muy concentrado y tomando siempre buenas decisiones.
Con Stassin fijando a los centrales azulones, Isaac Romero se movió con libertad por toda la media punta. Muy voluntarioso en todas las acciones, el futbolista lebrijano caía hacia los costados tanto para generar superioridades como para ayudar en las coberturas defensivas. Por desgracia, antes de la media hora tuvo que abandonar el choque por problemas en la rodilla y fue sustituido por Manu Bueno, adelantando Fofana así varios metros su posición.
Ya por delante en el marcador, el Sevilla pretendía rebajar las revoluciones del partido conservando algo más la pelota. Al principio, la entrada de Manu Bueno le sirvió para frenar los intentos de transiciones del Getafe. Sin la presencia de Isaac, Stassin asumió mayores galones en la fase ofensiva. Como ya sucedió en el duelo ante Osasuna, el delantero belga volvió a demostrar detalles muy interesantes. Capaz de generarse ocasiones de peligro, también sabe bajar balones, aguantar las jugadas y leer las incorporaciones al ataque de sus compañeros. Solo le faltó el gol, que no es poco.
Lo peor del buen primer tiempo del Sevilla fue la estrechez del resultado, especialmente en un contexto que estaba destinado a complicarse. "La diferencia del partido es la pegada. Cuando eres muy superior al contrario durante sesenta minutos, tienes que irte 0-2 o 0-3. Hemos tenido tres o cuatro ocasiones clarísimas y si no marcas, les vas dando vida. Ellos nos han empujado, le han puesto corazón y tienen arriba delanteros de área brutales", lamentó Luis García Plaza al término del encuentro.
En el descanso, Bordalás decidió mover ficha introduciendo a Davinchi y Mangala por Valou y Francho. Aprovechando la falta de contundencia en los duelos de Manu Bueno y sobre todo de un Fofana desaparecido, el Getafe fue poco a poco ganándole cada vez más duelos y más terreno al Sevilla en el centro del campo, recogiendo segundas jugadas para luego encontrar los espacios. De esa forma, el campo se inclinó claramente hacia el campo visitante.
Sin duda, el nombre del partido fue un Satriano indetectable, valiente y participativo. Con los centrales del Sevilla fuera de zona, el uruguayo filtró un envío raso al área que Ünal embocó sin piedad para firmar las tablas. El gol mermó la confianza del cuadro blanquirrojo, muy desajustado y superado por las acometidas azulonas.
La situación de partido pedía a gritos una reacción desde el banquillo del Sevilla, pero esta tardó en llegar. Los cambios, que tampoco mejoraron al equipo, no se produjeron hasta alcanzado el minuto 72. Fofana y Félix Correia se marcharon dejando su sitio a Vargas y a Ure, pasando el dibujo así a un 4-4-2 más definido. García Plaza reconoció la autocrítica en este sentido: "Cuando nos meten el 2-1 el equipo pega un bajón y de eso me tengo que encargar yo".
El descalabro definitivo del Sevilla se consumó con una nueva polémica arbitral. Tras un recorte en la banda de Andrés García a Manu Bueno, el atacante del Getafe braceó con el jerezano, que cayó al suelo esperando la infracción. Si bien el linier levantó el banderín, el árbitro no detuvo el juego y Satriano marcó de tacón el 2-1. "Estábamos preguntando al árbitro, pero a mí no me comentó nada", explicó Kike Salas, mientras que su entrenador reclamó que "cuando levantan la bandera pitan siempre".
Con el marcador en contra, el juego ofensivo del Sevilla se redujo a las aventuras en solitario de Ejuke y a meter muchos jugadores en el área del Getafe. No obstante, el conjunto madrileño no se sintió nada incómodo defendiendo en estático y apenas sufrió para preservar la ventaja, repeliendo bien los centros laterales.
El flojo segundo tiempo del Sevilla se personificó en la figura de un Manu Bueno desdibujado en el segundo tiempo y que asumió riesgos innecesarios. Al igual que ha sucedido en años anteriores con otros jugadores jóvenes de este equipo, al canterano le tocó pagar la inexperiencia en la élite con un error fatal en la entrega por el que recibió la tarjeta roja directa. Con superioridad numérica, el Getafe sentenció la contienda en el tiempo de descuento gracias a un potente disparo de Mangala.
El Sevilla volvió a perder puntos tras sucumbir al descontrol, esta vez ante un rival experto en empujar y generar el caos. "Hay que reconocer que ellos han sido muy superiores treinta minutos y han tenido esa pegada que nos ha faltado a nosotros", analizó Luis García Plaza. Esa media hora le bastó al Getafe para ser bastante mejor en el cómputo general ganando más duelos, recuperando más balones, rematando más a portería y teniendo mayor acierto goleador.
A pesar de seguir en la sexta posición liguera, la cuarta derrota del Sevilla le mantiene con los pies en la tierra. Su siguiente compromiso será frente al Alavés en el Ramón Sánchez-Pizjuán, otro partido contra un rival de su liga y en el que debe aprender rápido de sus errores, pero sin perder la confianza. En la élite del fútbol español no existe el menor resquicio para la relajación. Un paso atrás que le enseña que en la élite nadie puede relajarse ni un ápice.





