EEstos episodios asombrosos, increíbles, milagrosos, casi sobrenaturales que acumula el Real Madrid en competición europea; remontadas imposibles que el club blanco amontona de forma ordinaria, maquinal, como se apila ropa para lavar, esas noches mágicas tan frecuentes que hacen levitar al madridismo esconden un poderoso mensaje de tesón, confianza, convencimiento y orgullo.
Lo que ocurrió el miércoles en Roma (ir perdiendo 3-1 en





