Tras una remontada épica en la que el Manchester United pasó del 0-2 al 3-2 en Old Trafford, Bruno Fernandes dio la cara en rueda de prensa. El capitán del United celebró la primera victoria 'Red Devil' desde el pasado 10 de septiembre. Un triunfo que, desde luego, salva a Carrick... por ahora.
"No necesitamos salvar el puesto de nadie. El club necesitaba esa victoria, los jugadores necesitaban esa victoria. Hemos estado trabajando muy duro para salir de esta situación todos juntos. Ha sido difícil, ha habido mucha especulación en los medios. Muchas mentiras sobre muchas cosas que han pasado entre el entrenador y yo, que hemos aclarado, y luego el entrenador tomó la decisión de ponerme en el banquillo porque no estoy rindiendo", analizaba el luso.
"Todos pensaron que era un castigo por mis palabras. Si lo fue, fue justo. El entrenador es quien toma las decisiones. Eso no cambia la confianza que tengo en el entrenador, el cuerpo técnico y todos los jugadores de este club. No cambia mi objetivo de ganar todos los partidos que tengo por delante", ampliaba.
Al United ahora, no obstante, le vienen pruebas muy duras: recibe al Aston Villa antes del parón... y viaja a Anfield para medirse el Liverpool a la vuelta.





