El partido ante el Ferencváros fue la primera toma de contacto de Bernardo Silva a las órdenes de José Mourinho, quien ya le ha asignado deberes: recuperar la forma física. Aunque fue su debut como madridista con apenas cinco días de entrenamiento, el portugués dejó buenas sensaciones.
Bernardo Silva es un perfil que el Real Madrid necesitaba después de la marcha de Modric. Un futbolista que sabe mover al equipo, que tiene criterio con el balón y que entiende los tiempos del juego mejor que casi nadie en el plantel. El capitán del equipo, Valverde, se deshizo en elogios tras el encuentro, destacando su calidad y su capacidad para acoplarse al equipo.
Dejó 45 minutos de buen calado en Hungría, aportando firmeza con balón y despliegue en la sala de máquinas. Apenas erró tres pases en todo su metraje, lo que invita a pensar que su adaptación se reducirá al mínimo. Con la ausencia de Rodri, Bernardo tendrá mucho más protagonismo del que se preveía, a pesar de que fuese una petición expresa de José Mourinho.
El Real Madrid cuenta con un plantel competitivo en el centro del campo, con Son Tchouaméni, Camavinga, Valverde y Bernardo Silva para cuatro puestos, además de Thiago Pitarch, que sigue recuperándose pero es llamado a ejercer de hombre del primer equipo. La rotación, más que una opción, será una necesidad para Mourinho en la temporada.




