Con hasta 16 internacionales repartidos por el mundo (Grimaldo, de vuelta tras sus molestias en el cuádriceps trabajó en el gimnasio junto a los readaptadores), Simeone y Luis Piñedo no han dudado en organizar un amistoso para que los seis futbolistas a su disposición mantengan el ritmo competitivo. Con el Atlético C, y algún Juvenil como sparring, el partido resultó de lo más provechoso, pues sirvió para confirmar la reaparición de Barrios, el olfato goleador de Arnau Ortiz o la clase eterna de Koke.
Con Javi Gil y Doménech (ambos sancionados para la visita del Madrileño al Castilla de este viernes tras sus respectivas rojas frente al Villarreal B), reforzando al equipo al igual que Dani Rubio, Almeida y Vinatea, El Cholo dispondría de un 5-3-2 en el que Llorente ejercía de central diestro; Dani Martínez, de carrilero izquierdo; Cardoso, Barrios y Koke formaban la línea de medios y Arnau Ortiz actuaba de delantero, si bien con el paso de los minutos también pasarían a moverse en un 4-4-2.
Un equipo que, más allá de vencer 3-1, presentaría la gran noticia de que Barrios ya está listo para volver al once frente al Alavés a la vuelta del parón. El 8 se movió con su soltura habitual, encajando a la perfección con un Koke que cada día demuestra que el paso del tiempo no hace si mejorarlo. Así, el capitán asistiría tanto a Domenech como a Arnau Ortiz para que los dos delanteros empezaran a decantar el amistoso.
Lejos de tratarse de un entrenamiento más, unos y otros se emplearían a fondo. De ahí que Arnau volviera a evidenciar su hambre y el olfato goleador redondeando su actuación con un doblete. Eso sí, justo después de que los canteranos también se reivindicaran, logrando Guille Trujillano el gol del honor desde el centro del campo en una acción que propició incluso los aplausos del cuerpo técnico rojiblanco.




