El curso pasado dejó la incógnita de cuál habría sido el destino del Atlético si hubiera podido contar con Barrios tanto en las semifinales de la Champions como en la final de Copa. Los cuatro días de 'stage' en San Rafael con los que ha arrancado la pretemporada ya arrojan una certeza: buena parte de las aspiraciones rojiblancas de terminar el ejercicio en Neptuno pasan por el 8.
Pese a que aún queda tela por cortar en el mercado, su recuperación le erige, sin duda, en el mejor fichaje. Castigado cruelmente por unas lesiones que prácticamente le dejaron fuera de combate desde febrero y que le han privado igualmente de estar este domingo disputando la final del Mundial, el reseteo mental y el trabajo físico de Barrios para volver más fuerte ya se ha hecho notar en cuanto el balón ha echado a rodar.
Una sensación refrendada en apenas una semana, mostrándose absolutamente diferencial tanto de doble pivote, como de interior o incluso acostado al flanco diestro en la línea de cuatro medios del 5-4-1 también ensayado. Aunque no resultó sencillo asumir el infortunio que le tocó vivir en el momento decisivo de la temporada pasada, la realidad es que, más allá de fortalecerle psicológicamente, ha permitido a Barrios afrontar un verano como nunca había vivido desde que derribara la puerta del primer equipo el 29 de octubre de 2022.
La otra gran clave detrás del diferencial Barrios que ha pasado por San Rafael se esconde en el desagradecido trabajo silencioso con el que se ha propuesto acabar con su mal fario. Por eso, siguió acudiendo al Cerro durante diez días más que sus compañeros al final del curso pasado para acabar de recuperarse de su última lesión y por eso se presentó al entrenamiento voluntario del día 8 de julio anterior al comienzo de la pretemporada con otra semana de rodaje previo en solitario.




