Tras la reunión celebrada hoy entre representantes de las áreas del club responsables de la gestión de la grada de animación y los portavoces de los diferentes grupos que forman parte de ella, el Barcelona ha decidido levantar la suspensión cautelar. Los 1200 integrantes de la grada de animación se habían quedado fuera del choque ante el Alavés después de los incidentes protagonizados por algunos aficionados durante el clásico contra el Real Madrid, que han provocado denuncias por parte de la Liga ante los organismos disciplinarios de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF).
LaLiga trasladó a la RFEF un informe que detallaba hasta diez incidentes protagonizados por aficionados azulgranas. Entre los hechos recogidos figuran insultos dirigidos a figuras como José Mourinho y Marc Cucurella, así como el lanzamiento de diversos objetos al terreno de juego, tales como botellas, latas y mecheros.
Asimismo, el informe destacó un grave intento de agresión contra el jugador del Real Madrid Eduardo Camavinga, a quien habrían tratado de golpear con el mástil de una bandera durante la celebración del segundo gol del conjunto blanco.
Ahora, los portavoces se han comprometido a velar por un comportamiento cívico y respetuoso en la grada. El club da así un voto de confianza a este grupo de seguidores, que tiene un papel importante a la hora de dar apoyo al equipo durante todo el partido.
El club realizará un seguimiento estricto del cumplimiento de este compromiso. Las conductas que motivaron la suspensión ya han comportado sanciones económicas reiteradas y exponen al club incluso al riesgo de clausura del estadio. El Barcelona confía en que, con el compromiso de todos, estas situaciones no se volverán a producir, en beneficio de los socios y socias, del conjunto de la afición y de la entidad.




