Nueva temporada, misma dinámica de siempre. El Barcelona se impuso (7-0) al Real Madrid en el Camp Nou en un duelo donde Claudia Pina, con cuatro goles, fue la gran protagonista de la tarde/noche en la Ciudad Condal. Tres puntos más y pleno de victorias para un conjunto azulgrana que estira su renta en el campeonato doméstico a cinco puntos y el balance de Clásicos a 25-1.
El Barcelona encerró al Real Madrid en su propio campo desde el pitido inicial. Con una presión alta y gustándose en un ejercicio perfecto de toque y distribución, dibujó el partido perfecto con un tempranero gol ejecutado por Pina, que anotó a los 227 segundos en una jugada en la que cogió el balón en la medialuna, se internó en el área aprovechando la pasividad defensiva blanca y ejecutó a Frohms con la pierna izquierda.
Las azulgrana pidieron penalti por lo que pareció un claro agarrón de Caruso a Schertenleib dentro del área, pero María Planes, tras consulta con el FVS, declinó atender la petición de pena máxima. Poco después fue Cristóbal, de nuevo reconvertida a lateral zurdo -aunque omnipresente en el campo- la que salvó un disparo a bocajarro de Guijarro que ya se cantaba como gol en las gradas.
El intento de reacción del Real Madrid se quedó en intento. Sus puntales ofensivos, véase Schröder o Caicedo, pasaron totalmente inadvertidas y el Barcelona fue dominador tanto en posesión como en la contra. En una de ellas nació el segundo tanto del partido. Pina aprovechó el rechace a un primer intento de Pajor para meter el balón en la jaula y aumentar la renta culé. Y como no hay dos sin tres, Claudia firmó su hat trick particular después al hacer una pared con Guijarro y batir con un derechazo a Frohms.
El Barcelona echó sal en la herida blanca. Graham hizo el cuarto apenas un minuto después tras una pared con Pajor, regate sobre Lakrar y definición con clase. El primer acto se cerró con el cuarto gol de Pina -y el quinto del Barça-, que repitió pared con Pajor, se deshizo de las centrales blancas con un toque sutil y anotó con otra definición de crack.
La segunda parte arrancó como acabó la primera. Un desplazamiento en largo de Guijarro dejó sola ante el peligro a Graham, que templó gaitas para regalar el tanto a Pajor, que hizo el sexto de la tarde.
Quesada intentó reanimar a un inoperante centro del campo blanco, del que sacó una a una a todas sus componentes. Acudieron al rescate Irune y Angeldahl primero; Däbritz y Beerensteyn; y finalmente Méndez. Ninguna de ellas pudo más que cambiar la cara al partido. Romeu metiendo en el verde de manera escalonada a Aitana, Kerolin, Martina, Julià y Rosalía.
El Barcelona siguió llamando a la puerta del gol. Guijarro, de cabeza; Kerolin, en un mano a mano y otro potente disparo desde la frontal; Rosalía, a bocajarro... hasta que apareció Schertenleib y su latigazo con la pierna derecha para, desde la frontal, sorprender y batir a Frohms para echar el broche a todo un recital.





